El Madrid le pinta la cara al Sevilla

Publicado: 28 enero, 2011 de palestradigital en Deporte, Opinión, Periodismo

danimc88

El partido se presentaba caliente, duro, de meter pierna y encoger corazones. Un partido para hombres, que diría Valdano. Y se presentaba así el encuentro entre Sevilla y Madrid gracias en parte a Del Nido y en parte a una campaña “de motivación” un poco, demasiado agresiva. Pero resultó que no. Que no fue una batalla campal, como tenía previsto el Sevilla y para la que estaba preparado el conjunto merengue. A veces pienso que el fútbol se ríe de los adivinadores, se burla en el rostro de l0s que quieren ser como Rappel sin ropas ridículas. No hay futurólogos en el deporte rey.

Porque el partido, salvo el entradón de Lass a Sergio Sánchez (lo del budú a algunos jugadores habría que estudiarlo en las univerisdades, públicas y privadas eh, que en teoría, con más o menos pasta, somos todos iguales, como reza la Constitución) en el minuto 15 de partido y que obligó a la entrada de Cáceres en sustitución del catalán. Y lo notó el Sevilla. Vaya si lo notó. Al minuto de entrar el charrúa en el campo, aunque en la otra banda eso sí, empezaron a gestarse un montón de cosas. Los artífices: Ozil (Qué raro, ¿verdad?) y Benzemá.

Obligado a jugar en banda por el trivote planteado por Mourinho (Lass-Xabi-Khedira), el  turco-alemán se vió privado de la libertad que necesita y que de no disponer provoca un apagón en el Madrid y hasta en las luces de navidad de la capital. Pero encontró un segundo de respiro en el costado diestro y allí se asoció con Benzemá que primero se la dió, y ¡atención! se movió para que Ozil se la devolviera. Dicen que todo se pega. Lo mismo de ver al pequeño alemán todo el tiempo pedirla, tocar y moverse, el francés ha aprendido otra lección. Pero no contento con eso encaró portería, recortó a Alexis que fue demasiado rápido al suelo y amagó a Escudé. Pero a las obras maestras hay que darles un toque de distinción. Y el francés lo hizo. Ante la salida de Palop le cruzó el balón raso, donde nunca podría llegar, ni con los 8 tentáculos del añorado pulpo Paul (q.e.p.d.). Golazo. Sinceramente, me recordó a Ronaldo (al brasileño) con su templanza ante la portería rival. Donde otros se ponían nerviosos, él era donde más tranquilo estaba. Cuando todos se aceleraban, el carioca se pausaba. 0-1.

El partido continúo sin demasiadas novedades, controlado, aunque de forma poco incisiva por parte merengue. Pero el Sevilla también tiene futbolistas de calidad y se juntaron 2: Kanouté que podría jugar hasta los 67 (cuando ya habrá cotizado los 40 años que quiere el gobierno) y Luis Fabiano, que recibió el genial pase en profundidad del francés, recortó a Casillas  y definió como acostumbra. Gol. O no. Porque cuando el balón se colaba llegó Raúl Albiol. Detuvo el balon en primera instancia, pero el balón cqsi siempre caprichoso, siguió avanzando parsimoniosamente a la red, como diciendo voy a entrar pero tampoco te creas que me hace demasiada ilusión. Cuando parecía que el balón había sobrepasado por completo la línea, o no, Albiol y su 1,90 m surgieron para despejar el balón desde el suelo. Pero Albiol no sólo despejó el balón. Despejó el gafe en una competición que dura demasiado tiempo. Como intentando rebelarse al destino. Sinceramente, he visto como 20 tomas diferentes y todavía no lo tengo claro, si es gol o no, digo. El caso es que árbitro no lo concedió.

En la segunda parte el Sevilla dejó espacios y el Madrid con las entrads de Marcelo (min.55)  Di María (min.67) encontró espacios y a punto estuvo de ampliar la renta con remates de Benzemá, chilena de Sergio Ramos, remate de Carvlho en una jugada de Ozil en banda que recordó al mejor Iniesta y la ocasión más clara: Ozil y Cristiano (muy gris en los últimos partidos) solos contra Alexis, sin portero y con el central en el suelo. Fallaron. O más bien, el central sevillista la sacó desde el suelo.  Faltando 15 minutos el Sevilla metió a Negredo: una falta en un salto sobre Sergio Ramos (bastante incisivo toda la noche por su banda) y un remate demasiado desviado a la salida de un córner fue lo más destacado del canterano madridista. Haría bien el vallecano en trabajar más y crititcar menos. Así, quizás marcaría goles, o al menos jugaría de inicio. Dentro de sies días tendrá ocasión de reivindicarse ante el club que le vió crecer y al que sueña con volver. Lo tendrá difícil. Tanto como el Sevilla. Pero aún quedan 90 minutos. Veremos.

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