Messi, el sexto grande

Publicado: 18 agosto, 2011 de palestradigital en Barcelona, Deporte, derbi, Futbol y otros deportes, Historia, Noticias, Opinión, Periodismo, Real Madrid, Violencia

danimc88

El peor final para una gran película. Casi fue una superproducción. Y no merecía el final que tuvo. La supercopa de España que disputaron Real Madrid y Barcelona tuvo de todo. Incluso se descubrió un hecho revelador: existe un equipo en el mundo capaz de jugarle de tú a tú a los hombres de Guardiola (11 títulos en su haber, más que Cruyff). Los blancos salieron al Camp Nou igual que hicieron la semana pasada en el Bernabéu: fueron a marcarle goles al Barcelona. Ah, ¿pero se le puede ir a ganar al Camp Nou sin parecer un equipo pequeño? Si, es posible. La suerte no estuvo del lado de los blancos, pero el concepto quedó claro: presión muy arriba, asfixia a los centrocampistas culés y línea defensiva adelantada.

Y digo que la suerte no estuvo (como tampoco lo estuvo en la ida) del lado merengue porque en las filas de Guardiola juega el mejor futbolista de largo del mundo: Leo Messi. El que dicen que será el mejor futbolista de todos los tiempos (superando a Maradona, Pelé, Cruyff, DiStéfano y Zidane) dió el primer gol culé y marcó los otros dos. En la ida, dio uno y marcó el otro. Nada que hacer. Salvo morir de pie.

Esta vez, Guariola puso a todos sus titulares y tampoco consiguió que su equipo jugara mejor que su rival. Al contrario, se apoyó en Messi y Valdés más que nunca. Como los tiempos en los que el Madrid hacía lo propio con Casillas y Ronaldo. Sin haber realizado nada destacable hasta el minuto 15, Messi agarró la pelota en la línea del centro del campo y vió un pase imposible para el desmarque de ruptura de Iniesta que sólo tuvo que ponerle (con suavidad, es Iniesta) el lazo al presente, elevando el balón por encima de Casillas.

Obviamente, el Madrid no iba a rendirse. Mezcla del amor propio que nunca le abandona y mezcla de lo que le infude Mourinho, este equipo no se viene abajo ante la adversidad. Cuestión vital ésta, siempre que no esté enfrente Messi. Así, Cristiano, ofuscado normalmente contra el Barça, resolvió a los cinco minutos un balón de Benzemá que era veneno puro. 1-1. La siguiente oportunidad Cristiano probó fortuna de nuevo y el despeje de Valdés se estrelló contra el larguero. Funcionaba la sociedad Cristiano-Ozil-Benzemá. Tanto que. al minuto, fue Ozil quien tuvo la ocasión de batir al meta culé, que volvió a desviar a córner un tiro cruzado y preciso del hábil mediapunta alemán. Del Barça, salvo un tiro de Pedro, no hubo noticias, hasta que, como en la ida, en el último minuto de la primera parte, Messi (quien si no) resolvió, tras un croner, un barullo en el área y batió con un toque sutil, elevando el balón hasta donde ni Casillas ni Ramos podían hacer nada. Otra vez, el Barça, al descanso en ventaja. ¿Explicación? Simplemente Leo. El número uno.

A la vuelta de vestuarios, los blancos siguieron con su idea de nivelar el marcador que, como mínimo, enviara el partido a jugar otros 30 minutos que los blancos sí estaban en condiciones de soportar. Se sucedieron acciones de cierta dureza durante el partido. Las idas de olla de Pepe y alguna escaramuza de Marcelo son normales. Incluso Xavi e Iniesta se mezclaron en el ambiente y se llevaron sendas amarillas. Ambiente viril, pero no violento.

En esas estaba el partido, hasta que Ozil sacó un corner, a falta de nueve minutos para el final del partido, el balón tocó en Piqué, se envenenó y en el barullo, Benzemá acertó a introducir el balón en la portería culé ante la desesperación de Valdés al que volvían a batir pese a su gran partido. Se confirma que Benzemá es otro futbolista. También que Coentrao, rinde de lateral izquiero, pero que donde mejor rinde es al lado de Xabi Alonso, donde tiene robo, desplazamiento y llegada desde segunda línea. Todo un acierto. Lo contrario que Kaká, que ayer disfrutó de 10 minutos infrutuosos. Los mismos que Cesc, que debutaba en el Camp Nou con la zamarra azulgrana.

El catalán, sin embargo, participó en el gol que evitaba la prórroga y que dejaba el título en la ciudad condal. El hijo pródigo tocó para Messi, que se la dió de primeras a Adriano que entrando por banda izquierda se la pone perfecto al argentino para que éste, de volea perfecta, estrellara el balón en las mallas. Pero lo peor estaba por llegar.

Lo peor vino en el último minuto, cuando una entrada por detrás de Marcelo sobre Cesc desencadenó la ya habitual, pero no por ello menos peligrosa, tángana entre futbolista, algunos de ellos amigos, que se pisaban, se empujaban, se insultaban y se decían de todo. Baste con decir que Marcelo, Ozil y Villa acabaron en la calle. Mourinho, en una actitud impropia, no sólo de un entrenador del Madrid, sino de cualquier persona mayor de cinco años, le metío el dedo en el ojo a Tito Vilanova, segundo de Guardiola, y éste le respondió dándole una bofetada. Todo muy lamentable, sinceramente. Un final horendo para tremenda supercopa disputada a mediados de Agosto. Alguno no llega Junio. Guardiola, como casi siempre, tiene razón: hay que cortar esto de raíz. La violencia sólo genera violencia.

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