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danimc88

Una de las peores cosas que le pueden suceder a quien se gana la vida escribiendo es quedarse en blanco. Es un momento duro. El hecho de encontrarse cara a cara con el folio en blanco (o el documento de word) y la imposibilidad de escribir algo con sentido y que sea susceptible de gustarle a varios posibles lectores es frustrante. Demoledor, incluso.

Ese es el problema del escritor Eddie Spínola. Sin contar el hecho de que esté atrapado en un trabajo que no le llena y que casi no le da para vivir. Además del tabaco y la excesiva ingesta de alcohol al que somete a su organismo, prácticamente, a diario. Pero las cosas cambian. Un buen día sin saber porqué, el destino, algo en el ambiente, nos indica que la vida cambiará en un sentido o en otro. Pero cambia para siempre.

Cuando Eddie se cruza por casualidad en plena calle con su excuñado Vernon, al que hacía que no veía unos 10 años, no sabe que su vida está a punto de cambiar para siempre. Cuando éste le ofrece un fármaco experimental capaz de potenciar la inteligencia humana 10 veces por encima de lo normal, ante Eddie se abre un mundo de posibilidades. Sin límites.

Todo parece ir sobre ruedas. Spínola es capaz de leer varios libros en 45 minutos y trabajos que le llevarían cerca de un año, los acaba en apenas una semana. Pero no se contenta con eso. Tal es el aprovechamiento de sus capacidades que se vuelve un ser muy ordenado, aprende idiomas, se hace broker, llegando a ganar millones, trabajando para una de las empresas más importantes del mundo… Todo parece ir de acuerdo a los planes trazados por el, otrora fracasado y ahora triunfador, Spínola.

Pero como todos los fármacos, existen los llamados efectos secundarios. Cuanto más aumenta la dosis del fármaco, llamado MDT-48, para continuar con su excitante ritmo de vida, la memoria de Eddie sufre lapsus de tiempo en los que no recuerda lo que hizo horas o días antes, de consumir la droga inteligente. Incluso llega a sufrir desmayos. Eso, sin contar, que el protagonista tendrá, además, que lidiar con traficantes de la mafia rusa y con los diferentes intereses de importantes empresas, laboratorios y gobiernos que no pueden permitir que ciertos secretos se aireen. Una obra para leerla del tirón.

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Resulta que hace un rato estaba “probando” mi Xbox360 cuando, de repente, me ha salido el consabido círculo de la muerte: las tres luces rojas que se han cepillado a tantísimas consolas de las diseñadas por los chicos de Bill Gates. Lo segundo que me ha venido a la cabeza -después de, como diría Arturo Pérez-Reverte, ciscarme en los muertos del susodicho fulano y de su equipo de ingenieros- ha sido este magnífico documental, Tirar-Comprar-Tirar, que hace apenas unos meses emitió La2. En él, se demuestra como las compañías fabrican productos planificados para que, al poco tiempo -cuando acabe la garantía-, dejen de funcionar.

Algunos ejemplos:

Anuncio de bombillas de 1924

Anuncio de bombillas de 1924

  • Una impresora que lleva un chip para que, al alcanzar un determinado número de copias, se “estropee”. Simplemente retirando el chip el aparato vuelve a funcionar. Minuto: 00.40
  • Las bombillas: aparece una bombilla en un parque de bomberos de Estados Unidos que lleva funcionando ininterrumpidamente desde 1901. Todos los años le hacen una fiesta de cumpleaños, mientras que las bombillas que hoy compramos apenas duran dos años ¿por qué? Porque en 1924 los fabricantes de bombillas llegaron a un acuerdo para reducir su vida útil y así poder vender más. Así, mientras que la primera bombilla, la inventada por Thomas Edison, duraba de media 1.500 horas, y en 1924 llegaron a alcanzarse las 2.500 horas, en 1940 los anunciantes se jactaban en los anuncios de haber logrado fabricar una prodigiosa bombilla que duraba… ¡1000 horas! Minuto: 4.00
Anuncio de bombillas de 1940

Anuncio de bombillas de 1940

  • Medias: con las primeras medias de nylon, los ingenieros consiguieron arrastrar ¡un camión! Por supuesto, sus jefes se horrorizaron y les obligaron a modificar el diseño. Minuto: 27.24
  • Apple: el que tenga un iPod, iPhone o demás cacharros elitistas con manzana detrás, sabrá que cambiarle la batería es imposible. Pues bien, en el vídeo una abogada de California demandó a la compañía por este diseño que impide remplazar la batería cuando es la única parte averiada… y obtuvo pruebas de que la compañía de la manzana diseñaba sus productos para que fallasen a los pocos meses. Minuto: 33.17

PD: dedico este post a todos los colegas a los que les he dado la brasa con que la Xbox es mejor que la Play xD. Por cierto, acepto ofertas de Xbox360 de segunda mano.

  • Aprovechando la psicosis nuclear que se vive estos días por culpa del terremoto japonés, vamos a recordar el largamente olvidado escape radioactivo  más grave que España ha sufrido: el del reactor del Centro de Energía Nuclear de la Universidad Complutense.
  • En la Ciudad Universitaria se midieron dosis de radiactividad un millón de veces superior a la tolerable a lo largo de todo un año. Aún hoy se siguen registrando dosis de radiactividad superiores a lo normal (aunque no son mortales y ni siquiera están consideradas ya como peligrosas para la salud)
  • El accidente supuso una traba para el gran sueño del Generalísimo Franco: la bomba atómica española
Sede de la JEN -hoy CIEMAT- en Ciudad Universitaria.

Sede de la JEN -hoy CIEMAT- en Ciudad Universitaria.

Era sábado, 7 de noviembre de 1970. Faltaban apenas unos minutos para las tres de la tarde, hora en la que la mayoría del personal de la Junta de Energía Nuclear -hoy llamada CIEMAT- empezaría sus vacaciones de fin de semana. Y, entonces, llegó el desastre: una junta mal soldada falló, y entre cuarenta y ochenta litros de refrigerante del reactor nuclear Coral-1, instalado en la Ciudad Universitaria de Madrid, se vertieron al río Manzanares, pasando rápidamente a las decenas de huertas que el río regaba en aquellos años. Nadie, fuera del ámbito militar y del CIEMAT, sabría nada de ello en veinticuatro años.

Franco y Carrero Blanco, frente al reactor nuclear del Juan Vigón (1958)

Franco y Carrero Blanco, frente al reactor nuclear del Centro Juan Vigón (1958)

Pero… ¿qué hacía un reactor nuclear en plena Ciudad Universitaria, a quince minutos del centro de Madrid? Para responder a esta pregunta, debemos retroceder doce años en el tiempo, concretamente, a 1958. Ese año, el Generalísimo Franco inaugura en la Avenida Complutense, 22, un moderno centro de investigación: el Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón, sede central de la JEN, que servirá de hogar al Coral-1. Durante los siguientes años, el Centro se entregará a una frenética actividad para lograr el sueño húmedo del Generalísimo y de su mano derecha, el Almirante Luis Carrero Blanco.

Salvando los problemas iniciales –los militares no tendrían ni idea de como juntar las piezas del armatoste hasta que, en un golpe de suerte, pudieron analizar los restos de dos de las cuatro bombas termonucleares procedentes de un B52 norteamericano accidentado en Palomares, en el 66– para 1970 los militares ya tenían una idea cercana de como construir una bomba nuclear*.

Sin embargo, tanta premura, unido al hecho de no poder pedir ayuda experimentada a Estados Unidos ni a la Organización Internacional de la Energía Atómica -el Tío Sam no quería una nueva potencia nuclear en la caliente Europa de la Guerra Fría- hicieron que el diseño del Centro Juan Vigón se demostrara a la larga algo chapucero. Juntas mal soldadas, alguna deficiencia estructural, un personal en su mayoría no muy experto… Si a esto unimos que la colina de la Complutense, sobre la cual descansa el complejo, era una tierra muy porosa y muy cercana al río Manzanares, pues tenemos un arriesgado cóctel… que finalmente, explotó. Y con esto llegamos de nuevo a 1970, al fatídico sábado en el que una cantidad importante de refrigerante repleto de átomos radioactivos se filtró al subsuelo madrileño, y de ahí, al Manzanares.

Cualquier madrileño sabrá que el Manzanares no es el Sena, ni el Támesis -su escaso caudal ha sido burla para decenas de escritores, desde Alejandro Dumas hasta Quevedo (“Manzanares, Manzanares/arroyo aprendiz de río”) pasando por el refinado Góngora (quién precisamente no fue muy fino con él cuando compuso sobre él “¿Cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?/Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado”)- pero sus 10 – 15 m³ de caudal medio bien daban para regar numerosas huertas que, desde Villaverde Bajo hasta Aranjuez, alimentaban a medio Madrid. Por eso, el vertido, de entre cuarenta y ochenta litros de refrigerante altamente contaminado -contenía Estroncio-90, Cesio-137, Rutenio-106 y partículas de Plutonio- debería haber desatado la inmediata alarma entre las autoridades. Nada más lejos de la realidad: tuvieron que pasar dos días hasta que se tomaron las primeras medidas.

Fraga, bañándose en Palomares tras el accidente del B52. Ministro de Información, pretendía demostrar que no había habido fuga radioactiva de ninguna de las cuatro cabezas nucleares que el bombardero transportaba

Fraga, bañándose en Palomares tras el accidente del B52. Ministro de Información, pretendía demostrar que no había habido fuga radioactiva de ninguna de las cuatro cabezas nucleares que el bombardero transportaba

Así lo afirma, al menos, un informe confidencial citado por El País y fechado el 18 de noviembre de 1970, el cual recoge que “A las 2.45 horas aproximadamente cesaron las actividades relacionadas con el accidente y no se reanudaron hasta el lunes siguiente, día 9 de noviembre”. Eso no es todo… porque el Centro Juan Vigón, responsable de la fuga, no redactó un informe que aconsejara las medidas a tomar hasta el 14 de enero, dos meses después del escape. En el legajo, se aconsejaba, entre otras cosas, “Impedir el consumo de los vegetales que crezcan en las parcelas contaminadas ( … ) Impedir el riego con agua de los canales y ríos que contengan agua o fangos contaminados”. Además, en el mismo informe se pedía una evaluación de “los riesgos a causa de la ingestión de alimentos contaminados con Estroncio-90”. Muy tarde: resulta evidente que, dos meses después del suceso, ya se habrían consumido decenas de hortalizas contaminadas.

Pero, además, estos consejos se cumplieron sólo en contadísimos casos, muy probablemente para no causar alarma entre la población, expuesta a una contaminación externa e interna por los efectos de la cantidad de líquido fugado, pero también para no provocar preguntas incómodas de Estados Unidos y de la OIEA. No solo no se cumplieron los consejos, sino que se permitió sin problema a los hortelanos seguir vendiendo las hortalizas contaminadas, como así atestiguan los testimonios recabados por El País en 1994, año en que por fin se hicieron públicos algunos de los informes referidos al suceso:

Benigno Girón, hortelano de 64 años., sigue hoy cuidando su huerta en Valcarrada Chica (Villaverde Bajo), a media docena de kilómetros del edificio del JEN. Girón tenía 40 años cuando dos inspectores, acompañados de un policía, aparecieron por su campo, que linda con el río Manzanares. “Se llevaron dos o cuatro sacos de escarolas, lechugas y repollos; hicieron lo mismo dos semanas más tarde”,-, recuerda Benigno Girón. “Nunca me dijeron qué pasaba y, como siempre, vendí todo en el mercado de Madrid”. Benigno comenta que él también comió productos de aquella cosecha. Hace 14 años, este hombre fue operado de un cáncer de laringe. Nunca se sabrá si su enfermedad guarda o no relación con el accidente por una sencilla razón: jamás se hizo un estudio epidemiológico de las zonas afectadas.

En Perales del Río (Madrid), cerca ya del Jarama, el hortelano Luis Lafuente también recuerda “algo raro que ocurrió en aquel año”. “Las hortalizas empezaron a secarse y tuvimos que dejar de regar varios días”. “Nos dijeron que era por un vertido de gasoil”. Las plantas que no se secaron fueron vendidas en el Mercado Central de Madrid.”

Más abajo, en San Martín de la Vega, en plena vera del río Jarama, Celedonio Guijarro también demuestra buena memoria: “Se llevaron barro de las caceras (canales de riego) y meses después se comentó que el agua había bajado con átomos”. Felipe Sevilla, uno de los principales propietarios del pueblo, le interrumpe: “¡Aquí hay que hablar con cuidado! No pasó nada. No se llevaron ni una de nuestras verduras, que son las mejores de España, y aquí no se ha muerto nadie, salvo por accidentes”. “Todos estamos gordos y sanos”, subraya Celedonio.

José Manuel Garayalde tenía entonces una finca en Gózquez de Abajo, perteneciente al municipio madrileño de San Martín de la Vega: “Vinieron unos técnicos de la Junta de Energía Nuclear, vestidos con batas blancas, y compraron -toda la cosecha de coliflor que teníamos. Dijeron que estaban haciendo investigaciones sobre un nuevo pienso para el ganado. Pagaron una señal de ‘10.000 pesetas y se llevaron una partida de las hortalizas en una furgoneta”.

Y, todo esto, pese a que los informes de los técnicos de la JEN -los que por fin comenzaban a redactarse- señalaban que la contaminación en las zonas hortícolas del sur de Madrid era elevadísima. Según afirma a El País en el 94 uno de los técnicos de la JEN que realizó las inspecciones -y que prefiere mantenerse en el anonimato-, “en muchas ocasiones”, cuando patrullaba por la vega del Jarama, “el contador subía al límite, que era 15.000 cuentas por segundo, cuando lo normal en el ambiente suele ser entre 100 y 120 cuentas por segundos”. Otros informes desclasificados, también de la JEN, señalaban que en zonas muy próxima a la Ciudad Universitaria se midieron dosis de radiactividad un millón de veces superior a lo tolerable a lo largo de todo un año. Diez días después del accidente, en los ríos Manzanares y Jarama se detectaron dosis de hasta 10.000 veces la permitida. Incluso en Toledo se detectó una elevada radiación. Y en Aranjuez la cifra se elevó a 75.000 veces la dosis permitida.

Entrada del CIEMAT en Avenida Complutense, 22

Entrada del CIEMAT en Avenida Complutense, 22

Así, en lugar de avisar a la opinión pública y, quizás, salvar vidas -directamente, que se sepa no murió nadie, pero es posible que se produjera un aumento del número de caso de cáncer en la región como consecuencia- se optó por echar tierra sobre el asunto. Como también se echó sobre las pocas -en términos relativos- toneladas de hortalizas requisadas, que se enterraron en un terraplén dentro de los mismos terrenos de la Ciudad Universitaria. Finalmente, en 1984, el CIEMAT -el sustituto de la JEN- decidió paralizar el reactor y, tras varios intentos de reapertura, lo desmanteló definitivamente en 1987. Sin embargo, en ciertas ocasiones todavía se siguen detectando niveles elevados de radiación en zonas del Campus de Moncloa. La más reciente, en 2006, como recoge el diario El Mundo, cuando el CIEMAT investigó restos de plutonio, americio y radio 226 bajo unas instalaciones deportivas.

Por cierto, según el Consejo de Seguridad Nuclear, en las cercanías del CIEMAT se registran a diario los valores de rayos gamma más altos de España. ¿Qué son los rayos gamma?

La radiación gamma o rayos gamma(γ) es un tipo de radiación electromagnética, y por tanto formada porfotones, producida generalmente por elementos radiactivos o procesos subatómicos como la aniquilación de un par positrónelectrón. […] Generalmente asociada con la energía nuclear y los reactores nucleares.

Debido a las altas energías que poseen, los rayos gamma constituyen un tipo deradiación ionizante capaz de penetrar en la materia más profundamente que la radiación alfa o beta. Dada su alta energía pueden causar grave daño al núcleo de las células, por lo que son usados para esterilizar equipos médicos y alimentos. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Rayos_gamma

Aquí una captura de la web del CSN a 3 de mayo de 2011:

En este enlace puedes consultar los niveles del día anterior antes de ir a clase:

http://www.csn.es/index.php?option=com_maps&view=data&Itemid=32

No obstante, estos niveles, de 0,19 mSv NO SON MORTALES, NI SIQUIERA ESTÁN CONSIDERADOS MÉDICAMENTE PERJUDICIALES, puesto que el límite a partir del cual son considerados como peligrosos para la salud es de 100 mSv (siendo 4.000 mSv la dosis considerada altamente mortífera)

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*En 1971, el el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), elaboró un informe confidencial en el que señalaba en sus conclusiones que «España podía poner en marcha con éxito la opción nuclear militar», aunque ninguna fuente oficial española lo reconocería hasta que, ya en 1976, nuestro ministro de Asuntos Exteriores, José María de Areilza, reconoció que nuestro país estaría en condiciones de fabricar la bomba «en siete u ocho años si nos pusiéramos a ello» (Puede consultarse en: http://www.elmundo.es/cronica/2001/CR295/CR295-12.html)

— Fuentes:

– El País, 24/10/1994. Una soldadura rota y una planificación inadecuada

(http://www.elpais.com/articulo/sociedad/soldadura/rota/planificacion/inadecuada/elpepisoc/19941024elpepisoc_21/Tes)

El País, 24/10/1994. Los informes secretos del incidente nuclear de Madrid

(http://www.elpais.com/articulo/sociedad/informes/secretos/accidente/nuclear/Madrid/elpepisoc/19941024elpepisoc_23/Tes)

Isaac0, en Forocoches.com. Accidente nuclear de Madrid en 1970

(http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?p=78157087#post78157087)

-El País, 01/08/2004, El CIEMAT exige la licencia para desmantelar su reactor nuclear y retirar las tierras contaminadas

(http://www.elpais.com/articulo/madrid/Ciemat/exige/licencia/desmantelar/reactor/nuclear/

retirar/tierras/contaminadas/elpepuespmad/20040801elpmad_11/Tes)

El País, 30/04/2006, Alarma nuclear en secreto

(http://www.elpais.com/articulo/madrid/Alarma/nuclear/secreto/elpepiautmad/20060430elpmad_3/Tes)

El Mundo, 10 de junio de 2001. La bomba nuclear que soñó Franco

(http://www.elmundo.es/cronica/2001/CR295/CR295-12.html)

-El Mundo, 10/02/2006, Hallan restos radioactivos en una zona deportiva de Ciudad Universitaria

(http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/09/madrid/1139517150.html)

– …¿Y por qué no?, 2009 Antiguo reactor nuclear en Madrid

(http://fsandin.wordpress.com/2009/04/15/antiguo-reactor-nuclear-en-madrid/)

EDITO: más información sobre los efectos de la radiación y los residuos radiactivos que aún quedan cerca de la Complutense en http://cementerionuclearmadrid.wordpress.com/2010/03/17/la-cara-oculta-del-ciemat-2/

EDITO2 (30/04/2011). Un lector me ha pasado una interesante noticia de ABC donde se relata que sucedió con trescientas toneladas de residuos nucleares procedentes del accidente de 1970 -las cuales fueron enviadas al cementerio nuclear de El Cabril-, así como se detalla el plan de reforma del CIEMAT en 2007 con objeto de desmantelar definitivamente todos los restos de las instalaciones nucleares. Dejo el link: http://www.abcdesevilla.es/hemeroteca/historico-24-03-2007/sevilla/Cordoba/el-cabril-recibira-300-toneladas-de-residuos-radiactivos-que-datan-de-1970_1632159040939.html

  • La web www.grooveshark.com, que ofrece música en streaming sin coste alguno y sin molestos anuncios, alcanza los diecisiete millones de usuarios, con un crecimiento diario del 3 %.
  • También ofrece una aplicación gratuita para móviles

Una de las mayores ventajas de Internet es la posibilidad de escuchar música de manera gratuita y sin necesidad de descargarla en nuestro PC. YouTube fue una de las webs que inauguró esta tendencia, allá por 2005, pero el hecho de añadir vídeo -lo que lo hace más lento de cargar-, unido a la “caza de brujas” contra los usuarios que subieran material protegido hizo que muchos internautas buscaran un nuevo sistema más sencillo y eficaz. Durante mucho tiempo, Spotify pareció ese sistema, pese a sus inconvenientes para los usuarios free: necesidad de poseer una invitación -hace poco eliminada-, obligación de descargarse la aplicación, la falta de algunos grupos importantes -como ACDC-, el solo poder escuchar 20 horas semanales de música o la molesta -muy molesta- publicidad son solo algunas de ellas. La web Grooveshark –www.grooveshark.com– permite solucionar la mayoría de ellas.

Grooveshark

La interfaz de Grooveshark es sencilla: en la   página principal -foto de la derecha- se nos   presentan dos opciones de búsqueda: introducir   el nombre del grupo/canción en la cajetilla   blanca, o bien pinchar en la serie de micrófonos   de la izquierda -con títulos como -clásica, rock,   indie…- para que nos aparezcan unas cuantas de   canciones de ese estilo de música. La web   también incluye una “radio”, que ofrece   canciones de otros grupos  similares a las que   estamos escuchando, muy similar a la que   Spotify ofrece a los usuarios free o premium,   pero no a los open -los nuevos usuarios gratuitos con limitación de 20 horas de reproducción, y   también una red social para ver que están   escuchando nuestros amigos, de escasa utilidad.

Además, la web ofrece también la opción (música) “popular”, que al clicar ofrece una selección de las canciones que alguien considera que son actuales -Kathy Perri, Kesha y demás- y la posibilidad de crear listas de reproducción, así como carpeta de favoritos.

Por otra parte, la web además incluye una aplicación gratuita para móviles Symbian (Nokia), Android, para BlackBerry’s, Palm e Iphone, muy fluida e interesante de utilizar.

Por cierto, Grooveshar NO patrocina este blog (aún)

El otro día, trasteando por la red, descubrí  dos programas, el “RocketDock” y “Rainmeter”, que permiten, sin mucho esfuerzo ni conocimientos avanzados de informática, añadir al escritorio varios complementos útiles -quitar iconos, ver la batería, la fecha y el tiempo, RSS de blogs y medios de comunicación…- y darle un aspecto bastante impresionante. Así he dejado mis dos ordenadores en apenas un par de horas:

“RocketDock”

Primero, vamos a instalar el más sencillo: el “RocketDock”, una barra de tareas altamente personalizable donde poner programas y accesos directos. Su principal ventaja es que permite acceder a los programas sin tener que ir al escritorio, siendo muy útil, por ejemplo, cuando queremos copiar enlaces al JDownloader, tomar notas en el word, etc. Si tenemos un sistema operativo de 32 bits (suelen ser ordenadores con una antigüedad de uno o dos años, con un único procesador) lo podemos conseguir aquí. Si por el contrario es de 64 bits, aquí. Si no sabéis cual es vuestra versión, tendréis que bajaros un programa llamado “Everest” y ejecutarlo. Por cierto, está completamente en castellano. Aquí os dejo unas capturas:

“Rainmeter”

Ahora vamos a darle caña al más curioso pero también más complejo: el “Rainmeter”. Si solo se le va a dar un uso básico, hay un par de skins (así se llaman los distintos temas de personalización) que están en castellano, pero si se quiere usar el programa a fondo, habrá que saber algo de la lengua de Chéspir, y así como un poquitín de programación con block de notas (no asustarse, hay tutoriales en la red).

El “Rainmeter” puede conseguirse aquí. Viene con dos skins muy fáciles de configurar, el “enigma” y el “gnometer”. Incluyen lectores de RSS (noticias de blogs y periódicos), de Gmail que nos dicen si tenemos nuevo correo, el tiempo para hoy y para varios días, etcétera. Para iniciar el programa,solo debemos darle doble click al icono del escritorio.

Y se iniciará el “Rainmeter” con el skin por defecto, Enigma

Si queremos borrar alguna de las configuraciones del skin (los RSS, el reloj, o cualquier otra) simplemente tenemos que hacer clic con el botón derecho sobre el elemento que queramos borrar, y darle a “close skin”.

Si queremos mover alguno de los elementos del skin, por ejemplo, el RSS, simplemente pinchamos en él con el botón derecho, luego arrastramos a donde queramos moverlo y,cuando ya lo tengamos, soltamos el botón derecho.

Configurar skin “Enigma”

Configurar el skin Enigma es muy sencillo, simplemente tendremos que pinchar en el cuarto botón de la pantalla que nos sale al iniciar el skin “Enigma”, “configuration”.

Y una vez ahí, establecer los parámetros que queramos. Por ejemplo, para configurar nuestra cuenta de Gmail, pinchamos en “configuration”, le damos a GMail Username, donde ponemos nuestro correo electrónico de Gmail, y despues le damos a “set value”. Posteriormente, hacemos lo mismo con nuestra contraseña, en GMail Pasword, y después le damos de nuevo a “set value”. Una vez hechas ambas cosas, le damos a “save all”.

Hecho esto, cerramos “configuration” y, para que en el escritorio nos aparezcan nuestros mensajes de Gmail, clicamos con el botón derecho sobre cualquier elemento del skin, y nos aparecerá un desplegable. Aquí, le damos a Enigma/taskbar/Gmail/mailicon y aparecerá el icono del correo, donde nos aparecerá nuestro correo entrante. Si pinchamos sobre él, nos llevará a nuestra bandeja de entrada de GMail.

Icono de Gmail, que aparece tras hacer lo anterior

Más skins

Cuando ya nos hayamos hecho con el manejo de este primer skin, podremos conseguir nuevos, fundamentalmente en estas dos páginas:

-DevianArt (http://www.deviantart.com/)

-Customize.Org (http://www.deviantart.com/)

Por ejemplo, vamos a bajarnos un skin bastante impresionante que hemos encontrado aquí. Lo que debemos hacer es descargarlo en la carpeta Mis Documentos / Rainmeter / Skins, y descomprimirlo dentro de una carpeta con su nombre, en este caso, “simple sentence 2”.

Cuando hayamos hecho esto, vamos al “Rainmeter” y, en cualquier skin, clicamos botón derecho y le damos a Rainmeter menu/Refresh All.

Ahora, podremos ver que nos aparece un skin nuevo si clicamos con boton derecho sobre el skin, le damos a Rainmeter menu / configs, y notamos que aparece “simplesentence2”. Para instalar cualquier parte de este skin, clicamos sobre “simplesentence2”, y seguimos la siguiente ruta:

y de esta manera conseguiremos que nos aparezca en el escritorio que dia es hoy y qué hora es en letras.

Ejemplos de escritorios

Para terminar, voy a dejaros algunos ejemplos de escritorios que he encontrado en Forocoches y en 4Chan: