Archivos de la categoría ‘Literatura’

danimc88

Una de las peores cosas que le pueden suceder a quien se gana la vida escribiendo es quedarse en blanco. Es un momento duro. El hecho de encontrarse cara a cara con el folio en blanco (o el documento de word) y la imposibilidad de escribir algo con sentido y que sea susceptible de gustarle a varios posibles lectores es frustrante. Demoledor, incluso.

Ese es el problema del escritor Eddie Spínola. Sin contar el hecho de que esté atrapado en un trabajo que no le llena y que casi no le da para vivir. Además del tabaco y la excesiva ingesta de alcohol al que somete a su organismo, prácticamente, a diario. Pero las cosas cambian. Un buen día sin saber porqué, el destino, algo en el ambiente, nos indica que la vida cambiará en un sentido o en otro. Pero cambia para siempre.

Cuando Eddie se cruza por casualidad en plena calle con su excuñado Vernon, al que hacía que no veía unos 10 años, no sabe que su vida está a punto de cambiar para siempre. Cuando éste le ofrece un fármaco experimental capaz de potenciar la inteligencia humana 10 veces por encima de lo normal, ante Eddie se abre un mundo de posibilidades. Sin límites.

Todo parece ir sobre ruedas. Spínola es capaz de leer varios libros en 45 minutos y trabajos que le llevarían cerca de un año, los acaba en apenas una semana. Pero no se contenta con eso. Tal es el aprovechamiento de sus capacidades que se vuelve un ser muy ordenado, aprende idiomas, se hace broker, llegando a ganar millones, trabajando para una de las empresas más importantes del mundo… Todo parece ir de acuerdo a los planes trazados por el, otrora fracasado y ahora triunfador, Spínola.

Pero como todos los fármacos, existen los llamados efectos secundarios. Cuanto más aumenta la dosis del fármaco, llamado MDT-48, para continuar con su excitante ritmo de vida, la memoria de Eddie sufre lapsus de tiempo en los que no recuerda lo que hizo horas o días antes, de consumir la droga inteligente. Incluso llega a sufrir desmayos. Eso, sin contar, que el protagonista tendrá, además, que lidiar con traficantes de la mafia rusa y con los diferentes intereses de importantes empresas, laboratorios y gobiernos que no pueden permitir que ciertos secretos se aireen. Una obra para leerla del tirón.

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danimc88

“En el monasterio más antiguo del mundo, en un rincón de Turquía, un monje se suicida de forma espectacular ante las cámaras ¿Qué mensaje intentaba transmitir? Una trama inquietante, llena de sorpresas, que hunde sus raíces en los enigmas mantenidos en secreto desde antes de Jesucristo.”

“Decenas de turistas asisten atónitos a la escena: uno de los monjes del antiquísimo y enigmático monasterio conocido como La Ciudadela sube a lo alto de la montaña, forma con su cuerpo la figura de una cruz en T y se lanza al vacío. Para algunos, es la señal que llevaban décadas esperando para entrar en acción. Para el agente Arkadian, el comienzo del caso más extraño de su vida. Para la joven norteamericana Liv, la confrontación con una parte oscura de su propio pasado. Y para la extraña congregación que rige La Ciudadela al margen de las leyes del mundo, el momento de tomar medidas drásticas que eviten que su secreto salga a la luz. Un secreto que han custodiado durante siglos, que puede demostrar a la humanidad que han estado engañados durante mucho, muchísimo tiempo…”

Se trata de la antigua, y sin embargo aún actual, lucha entre los religiosos y los ateos. La religión y la Ciencia. La fé y lo empírico (pruebas de lo perceptible a través de los sentidos). Unos intentan mantener un secreto de vital importancia para la Iglesia que ésta ha guardado con celo hasta nuestros días. Otros intentan que el mundo conozca la verdad ocultada al mundo durante cientos (quizá miles) de años.

Es una obra donde se narra la lucha entre dos bandos enfrentados desde la creación del mundo, entremezclándose con el mundo que los rodea. Cuando el hermano Samuel se lanza al vacío desde lo alto de una montaña es plenamente consciente de la guerra que está a punto de desatar. Él, que abrazó la religión como anestesia de su triste vida, y que después ascendió hasta el más alto de los escalafones de una órden religiosa antiquísima y cuidadora del secreto, decidió, tras conocer la verdad, abandonar su fé y lanzar un mensaje al mundo.

Un mensaje entendido por ambos bandos. Tras esto se desarrolla lo que se conoce como la Sociedad de la Información: multitud de medios de comunicación deseosos de dar la primicia y esclarecer el asunto para, además, intentar adelantarse a sus rivales y dar con la explicación más fehaciente de lo que acaban de presenciar.Por su parte, la policía (el agente Arkadian) y forenses sacan pistas poco a poco del suicidio tras analizar el cuerpo del hermano Samuel.

Y como en toda gran obra de acción y suspense que se tercie, siempre hay alguien metido en todo el embrollo que, en apariencia, no tiene nada que ver, pero que acaba implicada hasta las botas (porque la implican, mayormente). Es el caso de una joven periodista norteamericana llamada Liv, que vive una vida tranquila aunque algo anodina, haciendo reportajes culturales de relleno para un diario de tirada media.

Liv, quedará sumergida dentro de un mundo del que desconoce absolutamente todo, aunque no estará sola. Contará con ayuda de uno de los dos bandos. Gracias a la voluntaria Kathiryn Mann, su anciano padre (antiguo monje del más alto rango, es decir, un sanctus, que renegó de sus creencias) y de Gabriel nieto de éste e hijo de Kathiryn. Antiguo soldado e instruido en el arte de la guerra y la lucha armada, será de vital importancia para resolver el conflicto que ha sido pospuesto a la humanidad durante siglos. Una obra para no perdérsela.

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El hipnotista. ¿El sucesor de Millenium?

El hipnotista es uno de los últimos libros que he leído y uno de los que más me ha gustado. Lo empecé sin mucha convicción y en cuento pueda volveré a leerlo. Es de esos libros que uno no sabe muy bien porqué le llaman la atención (en mi caso porque el hipnotismo siempre me ha fascinado) y acaba convirtiéndose en uno de los libros de cabecera de uno.

Lo empecé a leer para evitar el tostón que resulta el libro de Antonio Salas El Palestino. Que no se ofenda el autor. Quizá es que la historia no da más de sí o quizá que me cansé muy rápido. Lo cierto es que a las 280 páginas de tedio contínuo, mi cuerpo y mi mente dijeron basta. Había que cambiar el registro. Sobre la mesa de mi escritorio estaba El hipnotista de Lars Kepler.

“Era el único testigo superviviente, y el comisario de la policía judicial Joona Linna consideró que era probable que pudiera dar una descripción válida del asesino. Su intención había sido matarlos a todos, y posiblemente por eso no se había molestado en ocultar su rostro durante los hechos. No obstante, si las demás circunstancias no hubieran sido tan excepcionales, ni siquiera se habrían planteado recurrir a un hipnotista.” Con la descripción de terribles crímenes por parte de un chico que, pese a sus heridas, ha sobrevivido, comienza El hipnotista, la primera de una serie de ocho novelas negras que ha publicado un matrimonio sueco bajo el seudónimo de Lars Kepler.
Alexandra Coelho y su marido, Alexander Ahndoril, tienen los dos, cada uno por separado, una extensa carrera literaria. Ella ha publicado novelas históricas, él se ha dedicado a la narrativa y al teatro. No se habían aproximado al género negro con anterioridad, y para hacerlo optaron por el seudónimo de Lars Kepler, reconociéndolo como un homenaje a Stieg Larsson, difunto autor de la exitosa saga Millenium. Así firmada presentaron la novela a un editor, según dicen, para evitar prejuicios.
El matrimonio explica que el protagonista de la saga es un comisario que “arrastra un trauma y tiene su propio misterio, que se irá desvelando libro a libro”. En El hipnotista, el tema gira en torno al dilema ético que implica que un hipnotizador utilice su don para hurgar en los misterios de la mente humana, así sea para aliviar una herida profunda.
Un relato oscuro que nuevamente vuelve a poner en cuestión el aparente ideal de la sociedad nórdica. Imprescindible.

El libro que voy a tratar en esta entrada es un auténtico espectáculo para los amantes de la literatura histórica y el regalo más aclamado por los cordobeses. “El mozárabe”, de Jesús Sánchez Adalid, es su obra más popular y vendida, aunque también tiene libros conocidos como “El alma de la ciudad”, del que tratare otro día, o “La sublime puerta”, pero ninguna de sus relatos llega a la calidad de este libro.

“El mozárabe” narra dos historias con dos protagonistas distintos que se sus vidas se cruzan varias veces. Por un lado se narra la vida de Asbag, obispo de Córdoba que al realizar una peregrinación a Santiago de Compostela, justo antes de entrar al templo para orar en los restos del Apóstol, es capturado por los vikingos. En su captura le ocurren una serie de contratiempos, llevándole a numerosos sitios como Francia, Italia, Constantinopla o de vuelta a España por tierras catalanas. Al principio de la obra, cuando todavía no es nombrado obispo, conoce a un joven ambicioso, pero de apariencia noble y con gran inteligencia, Abuamir. Cuando Asbag al final vuelve a Córdoba, las cosas han cambiado. Ya no se respira la cálida y agradable atmosfera, donde todos vivían en paz, si no que un caudillo del emirato llamado Almanzor  está sembrando el temor y odio. La sorpresa para el obispo es que Almanzor era su amigo Abuamir.

El libro está ambientado en el siglo X en Córdoba, capital de al-Andalus, mostrando un gran imperio, una época dorada. El momento álgido de la ciudad es en la segunda mitad del siglo, durante el reinado del califa al-Hakam, pacífico y culto, que contribuyó en gran medida para que las dos culturas, cristiana y árabe, vivieran con total tolerancia. Córdoba, según los historiados árabes, contaba con una población de medio millón de personas, cuando ninguna ciudad europea llegaba a cien mil habitantes; lo formaban más de ciento treinta mil casas, setecientas mezquitas, trescientos baños públicos, setenta bibliotecas y numerosas iglesias y librerías. Esto da lugar hasta que punto Córdoba se convirtió en una de las ciudades más importantes del mundo.

Otro de los aspectos que aprendemos en este libro es la tolerancia donde los religiones, dos culturas, dos formas de vida contrapuestas pueden juntarse con total respeto sin llegar a mezclarse. Hasta la llegada de Almanzor, cristianos y árabes convivían con total tolerancia. Incluso Asbag, cuando es nombrado obispo, ayuda al califa para encontrar descendiente. Esto da muestra hasta qué punto estaban unidas estas dos culturas. Aunque cada uno adora y sigue a su Dios, aunque algunas de las personas que les rodean pueden no estar de acuerdo, como ocurre con Asbag y un predicador de las tierras del norte, que se muestra contrario a la colaboración de los cristianos con los árabes para vivir en paz, tanto el obispo como el califa se muestran partidarios de ceder y respetarse para el bien de los habitantes de al-Andalus. Córdoba vivía tiempos resplandecientes, al igual que el califa con su gran corte formada por los eunucos, los emires, los distintos ministros (misir), concubinas… Vivían rodeados de auténtico lujo, con grandes obras como casas de campo, la sede del gobierno del califa, Medinat al-Zahra, construida al lado de Córdoba, que se convirtió en una auténtica ciudad donde se desarrollaba la administración civil y militar o la gran biblioteca que reunió al-Hakam II en su palacio de Córdoba, contando con cuatrocientos mil volúmenes. Pero una de las mayores obras de este periodo es la Mezquita de Córdoba, una de las mayores maravillas que tenemos en nuestro país, donde sus muros y arcos interiores son un fiel reflejo de la historia de este país.

En definitiva, “El mozárabe” es un libro aconsejable para poder observar como sí es posible la convivencia entre personas con distinta cultura. Parece mentira que en pleno siglo XXI estemos hablando de estos temas cuando hace más de mil años cristianos y árabes en el Califato de Córdoba vivían con plena tolerancia, donde colaboraban unos con otros para que la rivalidad o la guerra no apareciese. Triste que los tiempos dorados no se prolongan para siempre, y que al poco tiempo, llegase un personaje tan siniestro como Almanzor, el azote de los cristianos en al-Andalus, que llevó numerosas expediciones para dar a los cristianos su merecido, siendo la más conocida la destrucción del templo de Santiago de Compostela, donde termina este libro, haciéndonos reflexionar de cómo el ser humano es capaz de hacer lo mejor y lo peor utilizando aspectos como la creencia como pretexto para saciar su sed de poder y codicia. Y para escribir sobre los mozárabes, que se hablado muy poco de estos personajes, pero que sus posturas y formas de entender la vida son dignas de admirar.

 

Algunos, al ver el título, pensar que estamos ante una obra fantástica contada para infantes. Otros, pasarán de la novela y les vendrá a la mente a Judy Garland  cantando “Over the Rainbow”, considerada como una de las mejores canciones de la historia del cine. Pero son muchos los que obvian este libro, sus mensajes ocultos y enseñanzas profundas más allá de las propias aventuras que viven los protagonistas.

La mayoría se sabe la historia del libro de Lyman Frank Baum. Dorotea, la protagonista, le sorprende una tromba de aire dentro de la casa de sus tíos en Kansas junto con su perro Toto. Viendo el peligro que corre, se mete dentro de la cama a esperar a que pase el peligro, y con el miedo en el cuerpo se duerme. Cuando se da cuenta de que el viento ya no sopla, sale de la casa y percibe que el paisaje ha cambiado. Ya no se encuentra en Kansas, si no en la tierra de Oz. El viento había transportado la casa a otro lugar. Ahora se sitúa rodeado de personas con un tamaño reducido, los mascones, y el aterrizaje de la casa había matado a la malvada bruja del Este. La tierra de Oz se componía de cuatro brujas, dos malas, las del oeste y este, y dos buenas, que son las del norte y sur. Dorotea es felicitada por liberar a los mascones (enanos) de su terrible bruja y pide volver a su casa con sus tíos. Para ello la bruja del norte, que fue avisada de lo que había sucedido y se encontraba ya en el lugar, indica a la niña que debe seguir el camino de los adoquines dorados que le conduce hasta la ciudad Esmeraldas, en el centro del país, donde reside el Mago de Oz, un hombre bueno y poderoso que podrá facilitar que Dorotea vuelva a Kansas. En su viaje Dorotea se encuentra con un espantapájaros, que le acompaña hacía el mago porque quiere tener cerebro. Luego se encuentran con un leñador de hojalata que también se une al grupo para obtener un corazón. Por último, se incorpora un león cobarde que quiere ser valiente, púes dicho animal debe de ser el rey de la jungla. Cuando por fin llegan a la ciudad, se deben de colocar unas gafas para que el color verde que inunda todos los lugares no les dañe a los ojos. Ven al Mago de Oz y no les promete nada hasta que no maten a la mala bruja del oeste. Matan a la bruja y vuelven a la ciudad. Cuando el mago se muestra recitente a sus pedidos, Toto, el perrito, descubre que tal mago es un anciano farsante. Entonces se dan cuenta de muchas cosas, como tal ciudad no es verde, sino las gafas que se les obligan a poner a la entrada de la urbe. Con habladurías, da al espantapájaros, al leñador de hojalata y al león lo que piden por haber superado las peripecias del viaje, pero a Dorotea no le concede el viaje. Al final, la niña puede llegar a su casa porque llevaba puestos unos zapatos mágicos regalados por la bruja del norte cuando al principio de llegar al nuevo país había matado a la bruja del este.

Toda esta historia está llega de aventuras y demás elementos fantásticos como monos voladores, ratas que hablan o enanos  (mascones). Son numerosos estudiosos y críticos literarios los que han estudiado esta obra y no han encontrado nada más que la trama infantil, pero creo que sí que podemos sacar algo más que un simple viaje lleno de peripecias.

Para empezar, Lyman Frank Baum rompe con el cuento tradicional de brujas, duendes y magos. Ya no son todas malas, con nariz puntiaguda y llena de verrugas. Los duendes son personas de aspecto normal pero de tamaño reducido. Y por primera vez los magos no pueden con todo, sino que algunos se basan en la palabra para hacerse pasar por magos.

Esto último es lo que más me ha hecho de pensar. ¿Son los respetados Magos de nuestras Ciudades de Esmeralda auténtico magos o sólo amable charlatanes de feria que nos cubren los ojos con cristales de colores para hacernos creer que la vida es más agradable de lo que realmente es? Esta pregunta la podíamos hacer a los políticos, o a los medios de comunicación afines al poder por temas económicos, o a los líderes religiosos, que solo se basan en la habladuría y en la propaganda para colocarnos nuestras gafas particulares de turno e impedirnos ver la realidad. Al igual que ocurre con el espantapájaros, el leñador de hojalata y el león. Si los mezclamos a los tres conformamos una persona sin cerebro, corazón y lleno de cobardía. ¿No nos estaremos convirtiendo en personas vacías de pensamientos y sentimientos y sin una pizca de valentía para afrentarnos a la actualidad, solo por sobrevivir con lo poco que tenemos en estos momentos de crisis?

Son solo pensamientos y conjeturas, pero que al leer “El Mago de Oz” se me han venido a la cabeza mientras devoraba las páginas entre fantasía y aventuras. Seguro que la mayoría que haya leído el libro no se ha parado a pensar en nada de estos temas, solo se ha dejado llevar por la imaginación, pero creo que el autor quería ir más allá de un espantapájaros parlanchín o un falso mago de una simple novela infantil, sino una crítica satírica envuelta en una trama adolescente para avisarnos de lo que estamos viviendo en estos momentos.

“Los cínicos no sirven para este oficio” es un libro primordial para todo estudiante de periodismo que quiera convertirse en un periodista de verdad. Ser periodista es mucho más que llegar a presentar  un telediario, participar en un debate radiofónico o tener una sección en un periódico. Un periodista es conocer, palpar, sentir la información que ocurre en un acontecimiento y mostrarla a la sociedad.

“La paradoja, el drama y el peligro están en el hecho de que conocemos cada vez más la historia creada por los medios de comunicación y no la de verdad”. Como muy bien dice Kapuscinsky, el periodismo está viviendo tiempos difíciles debido a una sociedad materialista. Los intereses económicos y de poder ensombrecen dos conceptos importantes de la información: la realidad y la verdad. Las empresas se están cargando, en parte, el periodismo. Las presiones constantes a las que está sometido el periodista porque la competencia tiene más audiencia, por ejemplo, impiden que la información llegue a las personas sin estar tergiversada.

 La manipulación es otra lacra del periodismo. Aunque las sociedades están en constante evolución, algunos aspectos parecen estar estancados, y manejar la información para crear una opinión pública intencionada parece ser una postura difícil de revocar. Los medios siempre han estado ligados con la opinión y los pensamientos, pero con la globalización y con la aparición de Internet, este problema se agudiza. Cada vez es más difícil distinguir información de opinión. Y no solo ocurre en los periódicos o las radios, sino que la televisión también participa. Un ejemplo es la entrevista que hace algún tiempo sufrió Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, en las noticias de Cuatro a manos de Manuel Carreño y Manuel Lama, mas conocidos como “los manolos”, sobre todo por el segundo. En una entrevista, el protagonista es el entrevistado, y el papel del entrevistador pasa a ser segundario. En esta ocasión, ocurrió lo contrario, el entrevistado era señalado, interrumpido y acribillado a acusaciones, que en algunos de los casos eran falsas. Pero lo peor de este lamentable episodio fue que dicha entrevista se realizó en un informativo del medio día.

 Este libro, aunque va dirigido a periodistas en particular, se tendría que hacer de lectura obligatoria en la enseñanza de secundaria, y sobre todo, a los políticos. Los cínicos no sirven para el periodismo, pero tampoco para la política o la educación. Kapuscinsky defiende una profesión pura, transparente y que prime la verdad. ¿Cuántas veces un político se mezcla con las personas de a pie, o un alcalde pasea por uno de los barrios humildes de su ciudad, o un estadista se sienta en un banco de un parque y disfruta como se comporta las personas a las que dirige en cierta medida? El periodismo está en constante movimiento, pero la política también. Pensar en un periodismo limpio de manipulaciones es idílico, al igual que la política, pero si los políticos gobernasen basándose, no en el contrincante, sino en otras fuentes, como la imponderabilia, las cosas podrían ir por otro camino.

Seguramente, el nombre del escritor Agustín de Foxá no le suene a nada. A lo mejor algunos le suena el episodio vivido el año pasado cuando, conmemorando en Sevilla los 50 años de la muerte de dicho autor, IU se negó, formando un gran lío, donde incluso hubo presiones por parte de movimientos antifascistas para evitar que el acto se celebrase, aunque al final un grupo de personas no cedieron, honrando al poeta de la mejor manera que se puede hacer, leyendo algunos de sus versos.

Agustín de Foxá, conde de Foxá, fue periodista, poeta, escritor y diplomático español de carácter falangista. Ha recibido varios premios, como el Mariano de Cavia. Fue nombrado académico de la RAE, aunque no llegó a tomar posesión. Participó en la creación del himno de la Falange, el “Cara al sol”, donde dejó algunos de sus versos. Pero este autor destaca, sobretodo, por sus poemas y por su obra “Madrid de corte a checa”.

“Madrid de corte a checa” es un libro sobrecogedor, donde se narra los últimos momentos de la monarquía de Alfonso XII, la II República y la Guerra Civil hasta el año 37. Todo ello lo hace por medio de José Félix, el protagonista de la historia. El libro lo compone de tres partes: “Flor de lis”, “Himno de Riego” y “Hoz y martillo”.

En “Flor de lis”, la escritura de Foxá es amable, sencilla, donde aparece un Madrid simpático, con sus parejas de novios paseando por el Retiro, los burgueses acomodados en sus casas y la vida es llevable. José Félix y sus compañeros se dedican a hacer la revolución, armando grandes barullos en la universidad, con heridos y detenidos. Son enemigos de la monarquía, inquietos y renegados hasta que un 14 de abril de 1931 se proclama la II República en España.

En la segunda parte, el tono se va recrudeciendo. La burguesía alarga sus vacaciones al comienzo de la II República, sin querer hacer frente a la realidad. Comienzan a arder las primeras iglesias en Madrid, a mofarse de todo lo relacionado con el cristianismo. José Félix, con el paso del tiempo, empieza a cansarse de la revolución y de los cafés, donde se juntaba con numerosas personalidades de ideario izquierdista y republicano. Comienza a darse cuenta que el clima cada vez es más pesado y denso, donde las ideas fluyen hacía una dirección con un futuro negro, más que rojo, el estalinismo. Un buen día José Félix decide visitar otros lugares, y de encuentra con la Falange. Mientras que la burguesía seguía con sus costumbres y quehaceres, solo un pequeño grupo, comandados por José Antonio Primo de Rivera, hacen frente a los revolucionarios. Son momentos, dentro de la gravedad, agradables, donde unos jóvenes falangistas sueñan con volver a otros tiempos pasados, entre cenas y reuniones, donde un buen día, escriben unos versos que, más adelante, el propio José Félix los verá cantados más adelante. El sueño de dichos jóvenes se esfuma con el Frente Popular, donde el aire madrileño se va crispando por momentos. El capítulo acaba cuando Ángel, un militar, se limpia los restos de sangre que le habrían saltado tras asesinar a José Calvo Sotelo. La mecha estaba prendida.

“Hoz y martillo”, último de los tres capítulos, es, sin duda, el más crudo y fuerte. Trata la pesadilla que los burgueses, o mejor dicho, las  personas no republicanas vivieron desde que comienza la Guerra Civil hasta que los nacionales llegan a la capital. José Félix se ve obligado a esconderse, viendo como sus amigos, uno tras otro, caían en las fieras garras del enemigo. Foxá describe la barbarie roja, de cómo asesinaban por asesina, de las brutalidades llevadas a cabo en las checas, del famoso “paseo”, de las sacas. El autor consigue mantener vivo al lector:

“Ya no caían, sólo, los falangistas, los sacerdotes, los militares, los aristócratas. Ya la ola de sangre llegaba hasta los burgueses pacíficos, a los empleadillos de treinta duros y a los obreros no sindicados. Se fusilaba por todo, por ser de Navarra, por tener cara de fascista, por simple antipatía.”

Son en estos momentos cuando el protagonista madura, se enamora de un amor que era casi imposible, y huyen a Francia dejando un Madrid regado de sangre por la barbarie revolucionaria. Pero al enterarse de que las tropas procedentes de Marruecos ya están en la capital, deciden volver a España, a enfrentarse otra vez con la realidad.

Con el comentario de este libro no pretendo hacer una apología del fascismo, sino ver desde otra perspectiva lo que ocurrió. Por desgracia, en España hay autores que no se estudian, que no se leen, que se desconocen por el mero hecho de tener una ideología, olvidando lo más importante, si su pluma es buena o mala. Se deben de saber las obras, dejando a un lado las ideas privadas de casa persona. Pero, parece ser, que todavía no hemos aprendido la lección, y se sigue cayendo en el mismo error de siempre, juzgar a las personas porque son de derechas o de izquierdas.  

Aprovechando la polémica anual del 20N, o la macabra idea de un grupo de talibanes españoles de volar el Valle de los Caído, animo a leer este libro, y luego, a hacer lo mismo con “La forja de un rebelde”, de Arturo Barea, que trata el mismo tema pero desde el otro bando, para sacar unas conclusiones sabiendo lo que pensaban y lo que vivieron las dos partes en las que se dividió nuestro país, pero sin ánimo de revancha porque, ni un bando fue tan bueno, ni el otro tan malo y viceversa, ya que, tanto “Madrid de corte a checa” y “La forja de un rebelde” son dos novelas influidas fuertemente por el contexto y las ideas que se estaban dando en la época de su escritura.