Deportes

El Madrid sobrevive a Inzaghi y a Webb

danimc88

Dicen que hay dos formas de triunfar en la vida: o bien trabajas muy duro durante toda tu vida para conseguirlo o bien un buen día te viene una inspiración y vives de esa inspiración toda tu vida. Claro, que también hay un refrán que dice que es mejor que la inspiración te pille trabajando. Esto último es uno de los principales axiomas (o el principal en su caso) que le ha inculcado José Mourinho a su equipo. El portugués es un trabajador nato y así quiere que sea esta creación suya como ya lo fueron las anteriores (Oporto, Chelsea e Inter). Así consiguió empatar el Madrid un partido que debió ganar varias veces y que no acabó perdiendo de milagro. Pero como dijo Jack El Destripador, “vamos por partes”.

De entrada hay que decir que allá por donde pasa, el técnico blanco deja una legión, tanto de admiradores como de críticos a partes iguales (fue el más aclamado en la expedición madriddista a Milán y blanco de las iras de los tiffosi rossoneros). Es su manera de liberar de presión a sus jugadores para que éstos puedan desarrollar su mejor fútbol y durante la mayor parte del partido de ayer lo consiguió. Comenzaron los blancos muy mandones en San Siro como recordó Valdano al final del partido (“Hacía tiempo que no veía a un Madrid con tanta autoridad”) y pronto dispuso de las primeras ocasiones para ponerse en ventaja. Tanto que a los 20 minutos Higuaín ya había rematado al palo, Di María y Xabi Alonso, sendos tiros que  lamieron la cepa del poste y Pirlo tuvo que hacer de central improvisado para salvar dos goles sobre la línea a remates de los argentinos Higuaín y Di María. El Madrid era dueño del balón y por xtensión del partido. Tenía las mejores ocasiones y en defensa trabajaban como un sólo hombre. Pero no marcaba. Y a los italianos hay que matarles tres veces y luego preguntarles si es que están muertos de verdad.

A todas luces era injusto que el madrid se fuera a los vestuarios sin marcar ningún gol con la mejor media parte hecha por los blancos en años. Y tuvo que ser el de siempre, Gonzalo Higuaín, ese ariete del que según dicen algunos “intelectuales” aseguran que no marca en los partidos importantes. Les iría mejor a esas mentes preclaras dedicarse a vender polvorones en el desierto.

Todo era fantástico a la vuelta de los vestuarios. Era el escenario soñado: en San Siro, ganando, jugando bien, bastante bien, casi muy bien diría (conviene decirlo muchas veces porque parece que al equipo se le había olvidado esta parte del trato). Pero hete aquí que el Madrid lo vió ganado y lo pagó. Cierto es que durante los primeros 20 minutos de la segunda parte dominó el balón, pero la intensidad no era la misma, el trabajo parecía hecho hasta el minuto 68 de partido. Diez minutos antes había entrado el “hermano mayor de Raúl”, aunque casi podría decirse que son gemelos :lucha, garra y gol, mucho gol. Hasta el minuto 68 el partido de los defensa blancos (siempre muy criticados, a veces hasta con razón) era perfecto. Pero la vida son momentos. Y le tocó a Pepe, resbalarse, digo. Ibrahimovic, que a pesar de lo que piense Guardiola (al que admiro hasta lo enfermizo, por cierto) es un delantero centro muy aprovechable para un grande de Europa, le puso un centro medido al Pippo Inzaghi. Casillas, intuyó (mal) un centro al segundo palo y dejó el balón muerto para que el incansable delantero italiano hiciera lo que lleva haciedo casi 20 años: machacar las redes contrarias.

Hasta aquí el Madrid maldecía su mala suerte, aunque a pesar de eso el equipo no se descompuso. Pero en el 77′ la diosa fortuna (y el inefable árbitro inglés Howard Webb) se cebaron con el equipo blanco al dar por bueno el inglés un pase de Gattuso a Inzaghi en un clamoroso fuera de juego que ni el colegiado ni el asistente (a pocos centímetros de la jugada e inmejorablemente bien colocado), ¿ no vieron? quiero creer que no, que fue un fallo humano. Nunca he creído en conspiraciones. Sólo que la inmensa mayoría de los árbitros le harían un gran favor al mundo si se dedicaran a la jardinería. Creo que en Barcelona hacen falta jardineros, porque a la mínima conectan los aspersores del Camp Nou. Ya digo, faltarán jardineros. Pero no a pitar. Con Webb llueve sobre mojado ya que en la final del mundial pasó por alto una patada de Taekwondo de De Jong a Xabi Alonso. Pero no hay que cebarse con el inglés. Sólo dejó sin expulsar a Gattuso, Abate e Inzaghi del Milán y se comió un fuera de juego del tamaño del Vaticano. Minucias. Creo que el inglés va por el vigésimo padrenuestro de penitencia. Repita Webb: “Ave María purísima…”

Quedaban 10 minutos y el Milán por delante. La realidad, a veces, supera con creces a la ficción. Por suerte, los merengues este año tienen un estratega desde el banquillo que por sí solo gana campeonatos. Ayer el “entrenador defensivo”  volvió a quitar a un central para sacar a un  hombre de ataque, ayer un interior, un ángel ayer (antes había entrado un delantero centro, Benzema). A partir de ese momento los hombres del Milán hicieron de italianos: pérdidas de tiempo, desmayos incomprensibles… todo acabado, parecía. Parecía, digo, porque nadie esperaba lo que ocurrió en el 93′: con todo el Milán y medio Madrid en el área de los rossoneros esperando un centro a la olla, Xabier Alonso Olano dejó claro porqué España ha ganado un mundial. Cuando en ese momento lo facil hubiera sido meter un balón a la olla, el tolosarra jugó como hay que hacerlo, por abajo, apoyándose en el compañero. Y se apoyó en Benzemá, que descubrió una rendija por la que se coló Pedro León, que no es Zidane ni Maradona, pero que es un futbolista muy válido (y querido) por la plantilla. Chut. Gol.2-2. No fue un golpe de suerte. Al Madrid, la inspiración le pilló trabajando.

Tragicomedia en San Siro

Según terminó el partido ayer, me puse a escribir lo que acababa de ver, pero por respeto a la madre del árbitro, según termine lo borré. Siempre he defendido de escribir “en caliente”, pero se deben cumplir unas ciertas normas éticas, aunque sea para no caer en el insulto fácil y en la descalificación personal.

Como madridista que soy, algo de lo que me siento orgulloso, ayer pude ver uno de los mejore partidos del Real Madrid en dos o tres años, sobretodo la primera parte. Pero también vi uno de los peores colegiados jamás arbitrados en un campo de fútbol. Lo de este sujeto, no se merece que le califiquemos como persona, es de juzgado de guardia. Será que los madridistas no estamos acostumbrados a que nos roben los partidos, pero ahora entiendo la impotencia de los seguidos de los equipos a los que, de vez en cuando, no les pitan un penalti a favor o señalan un fuera de juego que no es. Sí, me refiero al Atlético de Madrid, nuestro eterno rival, que ha sufrido en sus propias carnes algunas decisiones arbitrales más que dudosas.

Webb, así creo que se llama este sujeto, ya nos la lío en la final del Mundial del pasado verano, cuando los holandeses se pusieron a repartir, y no fueron tulipanes, precisamente. Si no, que se lo digan a Xavi Alonso. Ayer no podía ser menos. Ya pintaba la cosa mal antes del partido al ver que Platini estaba sentado en el palco. Pero cuando empezó el partido, y al ver que el Madrid jugaba de la forma que lo estaba haciendo, nos olvidamos de donde estábamos, contra quién jugábamos y quien era el juez que debía de poner orden a la competición deportiva.

Si hablásemos de teatro, ayer en San Siro se vivió una tragicomedia, rozando la tragedia si no mete en el último suspiro Pedro León el gol del empate a dos. Los protagonistas fueron los jugadores del Real Madrid, pero no sabemos el por qué, nuestro querido Webb no quiso ser menos, interpretando un papel secundario, pero dada su canallada, su poca vergüenza y la manía que nos tiene a los españoles, porque otra explicación no encuentro, se convirtió en el centro de atención, junto con un veterano italiano, Inzaghi, jugador que marcó los dos goles del conjunto italiano.

A los madridistas se nos ha quedado una sensación agridulce con el partido de ayer. Por una parte, el Real Madrid jugó ayer bien, rozando el sobresaliente en los treinta primeros minutos, pero en la segunda parte le juego cayó, y con dos errores, uno en defensa y otro con el regalo del árbitro y el juez de línea, los italianos marcaron dos goles sin hacer prácticamente nada, bueno si, dar patadas, ya que futbolísticamente a guarros no los gana nadie. Haber sí a la próxima el Real Madrid protagoniza una comedia en San Siro con una goleada histórica, que ya va siendo hora.

Tambores de derbi: el scouting

2 Noviembre, 2010

danimc88

Análisis de los equipos: el scouting

Atlético de Madrid: Sin Reyes no hay paraíso

El equipo colchonero no llega en las mejores condiciones al derbi del domingo. Mermado por las bajas en defensa y por un sistema de juego que no acaba de dar buenos resultados, las posibilidades de ganar el derbi tras 11 años son este año menores que nunca. Pero ya se sabe: el Atlético es, por naturaleza, imprevisible. Veamos el motivo.

La portería está segura con el canterano David De Gea. Portero de gran presencia física (ronda el 1,90 m), seguro en los balones por alto y de grandes reflejos. Le falta mejorar en las salidas. Hay momentos en los que el equipo demanda un líbero (como el añorado Molina) y el chaval se queda casi bajo palos, cuando debería estar en la línea del área grande. Lo aprenderá con el tiempo. Es el futuro portero del Atlético y el sustituto de Casilas en la Selección durante la próxima década.

La defensa.otrora el punto más débl de los atléticos, junto con el puesto de mediocentro, ha sido reestructurada esta temporada con los fichajes del central uruguayo del Villarreal, Diego Godín, central muy serio, fuerte en los balones aéreos y con gran salida de balón y con el lateral izquierdo del Deportivo de la Coruña, Filipe Luis, lateral de ida y vuelta. Estas incorporaciones parecía que podrían acabar con el que era (y sigue siendo, de hecho) uno de los males endémicos del equipo de la ribera del Manzanares, pero no ha sido así. El brasileño Filipe Luis se lesionó de gravedad hace seis meses en un encontronazo con Gorka Iraizoz y desde entonces no es el mismo. Es cierto que sigue subiendo la banda, pero no baja con la misma presteza con la que lo hacía en el conjunto coruñés y le suelen ganar la espalda con facilidad, tal y como demostró Piatti en el partido del pasado domingo. Godín, sí ha estado a la altura de lo que merece el club, pero no ha podido jugar demasiado, ya que se lesionó un par de semanas y recientemente ha sido operado de apendicitis y estará un mes en el dique seco. Perea es lo mismo de todos los años: muy rápido al corte pero un desastre con balón. De modo que la defensa sólo cuenta con la sobriedad de Álvaro Domínguez, con Antonio López, Juan Valera, el denostado Juanito y con la experiencia de Ujfalusi:demasiado  poco  para un equipo al que, por momentos, le llegan pos oleadas.

Los mediocentros mas utilizados por Quique Sánchez Flores en su sistema más habitual (4-4-2) son Paulo Assunsao y Tiago, junto con Raúl García, ya que tanto Ignacio Camacho (inédito hasta el momento) como Mario Suárez suelen disfrutar de poquísimos minutos. Assunsao es un luchador, se pega con quien sea necesario del otro equipo a la hora de recuperar balones pero no dispone de la técnica que se le debe exijir a alguien para mover el balón con criterio. Raúl García sigue el mismo patrón, así como Mario Suárez e Ignacio Camacho. El único mediocentro diferente es Tiago. Es el único capaz de mover al equipo y poner orden en el centro del campo atlético, pero, por desgracia para los de Quique, este año es una sombra del jugador que se echó el equipo a la espalda el año pasado.

Los interiores suelen ser Simao y Jose Antonio Reyes. Simao es un extremo de los de toda la vida. Aunque el tiempo parece que empieza a hacer mella en su juego (no en vano el mes pasado cumplió 31 años), mantiene ese toque de calidad que le valió fichar por el F.C.Barcelona hace diez años. Su especialidad son las faltas, donde es un auténtico especialista. Desde la llegada de Quique al banquillo atlético empezó a implicarse a la hora de ayudar a su lateral y fue pieza clave en los 2 títulos logrados por el Atlético el año pasado. Pero la auténtica magia del equipo de la ribera del Manzanares la pone el sevillano Jose Antonio Reyes, rehabilitado para el fútbol y para la causa atlética hace ya un año (otra medalla para Sánchez Flores). Es el que más abandona la línea de cal para venir a la media punta y asociarse con Kun y Forlán. Es el que da esos pases interiores que odian los centrales rivales y que adoran los delanteros, de esos que dejan al ariete en franca ventaja ante el portero. Se asocia con todo el mundo y no está exento de trabajo defensivo: muchas veces baja toda la banda en ayuda de Ujfalusi o del lateral en cuestión.

Los delanteros son una de las mayores (por no decir la mayor) alegría de los rojiblancos: el Kun Agüero y Diego Forlán. Forman una de las mejores parejas atacantes de la Liga BBVA. El Kun es la magia, el regate, arranca, frena y vuelve a arrancar. Su tren inferior tan bajo le permite romper la cintura de casi todos los defensas rivales y a pesar de su pequeña estatura ya ha marcado varios goles de cabeza gracias a su inteligencia y anticipación. Su pega son las lesiones ya sea porque su cuerpo no aguanta el calendario excesivamente sobrecargado de partidos o porque van a por él(el caso de Gurpegui es algo fuera de lo común: pega a todos sin miramientos, amigos y enemigos). En cuanto a Diego Forlán, su principal virtud son los tiros de media y larga distancia y la garra que acompaña a todos los “charrúa”. La pega es que a veces peca de no estar demasiado comprometido. Lo mejor son sus segundas vueltas de campeonato donde incrmenta sus cifras goleadoras que suelen rondar los 25 goles por temporada. No pasa por un buen momento, pero siempre es un peligro para las defensas rivales. La magia del Kun y la pegada de Forlán son uno de los mayores orgullos de la hincha da rojiblanca.

Tambores de derbi: el scouting

2 Noviembre, 2010

danimc88

Análisis de los equipos: el scouting

Real Madrid: Xabi manda y Cristiano ejecuta

En los últimos partidos estamos cansados de oír la fortaleza defensiva del equipo de Mourinho, como si del Milán de Arrigo Sacchi se tratara. Es cierto que el equipo merengue concede muy pocas ocasiones por partido, pero esa seguridad defensiva está íntimamente relacionada con la parcela ofensiva.Veamos porqué.

En la portería no hay cambios significativos. Juega el de siempre: San Iker Casillas, capitán del Madrid y de la Selección española.Campeón de Europa, del Mundo y considerado el mejor portero del mundo.

En el centro de la zaga madridista dos viejos conocidos entre sí y por el público en general: los portugueses Pepe y Ricardo Carvalho. El primero cumple su cuarta temporada en el equipo y es de sobra conocido: central rápido, expeditivo y con buena salida del balón, mientras que sus puntos débiles pueden resumirse en uno: su facilidad para meterse (y meter a los demás) en líos. Por su parte, Ricardo Carvalho es todo lo contrario. Llegó a Chamartín con 32 años a las espaldas y con la mili hecha de 6 temporadas en la Premier. Es un zaguero “oscuro”, no se le ve mucho, no es excesivamente rápido, pero su colocación vale varios puntos. Es  el mejor amigo de Pepe en el campo y la prolongación de Mourinho en el mismo. Juntos forman la mejor pareja de centrales de la liga (con el permiso de Piqué y Puyol)

Donde empieza a fraguarse de verdad el fútbol del Madrid es en los laterales, en especial, en la banda de un Marcelo que está dejando a propios y a extraños con la boca abierta. Es increíble lo que ha mejorado tanto en ataque como en defensa el brasileño en apenas un año. Ya el año pasado vimos como Pellegrini le usó de extremo (herencia de Juande Ramos) con bastante acierto. Ahora ha añadido a esa alegría natural de los brasileños, varios conceptos defensivos aprendidos de Mou. Es una gran baza a la hora de atacar creando superioridad numérica, ya que, Cristiano tiende a ire al centro y ahí se hace imprescindible la ayuda de Marcelo al portugués para hacerle el 2 contra 1 al lateral contrario. A esto hay que añadir el potente disparo desde la frontal del lateral que siempre que puede lo intenta, bien con tiros desde la frontal o bien llegando hasta la línea de fondo y poniéndola atrás como el pasado sábado en el segundo gol de su equipo en Alicante Por su parte, las subidas de Sergio Ramos son una constante un año más, aunque no está tan fino en este comienzo de temporada el sevillano como otros años. El equipo contrario tiene un filón que explotar a la espalda de Ramos.

En el centro del campo, Mourinho mantiene un doble pivote absolutamente irrenunciable formado por Sami Khedira y Xabi Alonso, con 2 hombres abiertos a las bandas (Cristiano Ronaldo y Ángel Di María) y con su mediapunta favorito, el turco-alemán Mesut Ozil. Khedira es el albañil del equipo, dentro de que en todos los equipos de Mourinho casi todos son “albañiles”, el alemán es el hombbre que más presión realiza sobre los mediocentros contrarios, siempre se ofrece para el pase, no da un pelotazo, aunque le falta mayor llegada al área contraria.

El futbolista clave del equipo es Xabi Alonso. Es el cerebro del equipo, la cabeza pensante. El Madrid no se mueve si Xabi no da la orden. Es el que viene siempre a recibir de los centrales para empezar la jugada, se suele apoyar en Khedira (y el alemán en él) para empezar a construir, aunque también los laterales le dan mucha opción de pase, además de Di María. Xabi marca el estilo, ahora jugamos rápido, ahora tranquilizo el juego. Es el amigo de todos, cuando algún compañero se ve presionado, le da el balón a Xabi para que él se encargue de darle un buen uso.

Cristiano y Di María son el regate, la potencia y el gol del equipo (junto con Higuaín). El argentino tiene enamorado a Mourinho con su trabajo defensivo, de constantes ayudas al lateral y sus diagonales a porteria. Cristiano es el gol (lleva 15 hasta ahora), el regate, la potencia, el remate de cabeza, penaltis, faltas.., es un equipo en un sólo jugador.  Pero para que la bombilla luzca tiene que haber un interruptor, algo que haga contacto y que la haga lucir: ese es Ozil. El pequeño turco-alemán es la fantasía del equipo. Su zona de influencia empieza en el centro del campo (Khedira y Xabi se ocupan de la recuperación, junto con la ayuda de Di María y los laterales) y acaba en los últimos tres cuartos del campo enemigo. Es en ese espacio donde el Madrid empieza sus triangulaciones y donde Ozil es vital, siempre es el jugador al que todos buscan para apoyarse en corto. Es la cúspide del triángulo, el Sneijder de Mou.

Por último, Gonzalo Higuaín es el gol de los merengues. Nunca se esconde, siempre se mueve. Es el primero en iniciar la asfixiante presión que demanda el entrenador portugués. Suele bajar para asociarse al centro del campo y cae a banda para dejarle el centro a los hombres que se incorporan de segunda línea, Cristiano sobre todo. Tiene el carño del Bernabéu al que se ha ganado con entrega y goles a partes iguales.

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