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“Amanece un día oscuro, dónde una densa capa de niebla cubre todos los rincones habidos y por haber que se pueden apreciar a lo largo del horizonte. Realizó los mismos movimientos de una mañana normal, como sí de un ritual se tratase. Me lavo, desayuno, subo al autobús para dirigirme a la universidad y cuando enciendo la radio y suena los típicos pitidos que anuncian las siete, me doy cuenta de que hoy no va a ser un día cualquiera.

Alfredo Pérez Rubalcaba, Vicepresidente Primero del Gobierno, Ministro de Interior y Portavoz del Gobierno, es detenido en su casa de Madrid, cuando todavía el sol no daba acto de presencia, sin cámaras, periodistas o testigos, rozando la clandestinidad y el secretismo absoluto. Sólo un indigente que se encontraba en la zona, al ver la extraña escena de los hechos, no duda ni un instante y avisa a los medios de comunicación. No se sabe cómo, pero dicha persona, aunque siempre en el anonimato, se ha convertido en uno de los protagonistas de la noticia más importante en años para nuestro país. Son las siete y cuarto y las causas de la detención del ministro son todavía una incógnita. Las noticias llegan a cuenta gotas e internet echa humo con historias y conjeturas.

Me encuentro en el atasco habitual de la mañana para entrar en Madrid. Esta vez no me importa tardar horas entre los destellos de las luces rojas que desprenden los frenos de los automóviles. Me da igual todo menos la batería del móvil para seguir escuchando atentamente a un periodista tan emocionado como un servidor por las noticias que le están llegando y nos narra a sus oyentes. Va pasando el tiempo y los acontecimientos cada vez van ganando en volumen e intensidad. “Se acaba de anunciar que el juez Ruz, instructor del “Caso Faisán”, va a comparecer ante la prensa a las 9 de la mañana” grita un Carlos Herrera cada vez agitado.

Llegan los anuncios tan esperados para dar una pequeña pausa de sosiego pero el cuerpo me pide más. Realizó un “zapping” en la radio y doy con la Ser de Francinos. Parece ser que el locutor catalán se encuentra algo más pausado, pero su voz apaciguadora no disimula la trascendencia tan importante de los hechos, la detención de Rubalcaba. Como si de una casualidad se tratase, también llegan los anuncios a la cadena de PRISA y vuelvo a dónde me encontraba antes, a Onda Cero. El programa ha cambiado tanto como la agenda del Ministro de Interior. Ya no hay secciones, sino la opinión de los periodistas que deberían de empezar la tertulia una hora después. Se suceden las llamadas telefónicas con personas especialidades sobre política, justicia o del propio “Caso Faisán”.

Ha pasado hora y media del “bombazo informativo” y las redes sociales están al rojo vivo. En twitter Pedro J. Ramírez ya tiene su paranoia montada. La detención de Rubalcaba se debe a la noticia que publicaba “El Mundo” ayer de las actas de la banda de ETA sobre el diálogo con el gobierno en el mal llamado proceso de paz entre julio de 2005 y mayo de 2007, dónde se refleja que el “Caso Faisán” es una decisión tomada en los despachos, y no por tres simples miembros de la fuerzas de seguridad del Estado, con todos mis respetos ante ellos. Más patético resulta ver la web del diario “Público”, atacando a la derecha y al PP sin saber todavía las causas de la detención.

Por fin llega las nueve de la mañana y el juez Ruz se encuentra en el Congreso de los Diputados para explicar las causas de la detención Rubalcaba. Es la primera vez que un juez acude a la tribuna dónde se representa a todos los españoles para esclarecer los hechos. Ruz, tranquilo pero contundente, soluciona a todo el mundo con sus palabras que Rubalcaba es el autor intelectual y quién da las órdenes del chivatazo a ETA, o mejor dicho, a Elosúa  para no estropear la negociación del Gobierno con la banda criminal, aunque ésta se tuerce a los pocos días y se detiene a los que unos días antes se les avisaba del peligro que corrían por una operación de los cuerpos de seguridad del Estado. “En definitiva, Alfredo Pérez Rubalcaba es detenido y pasado a prisión provisional por colaboración con banda armada.” Así termina la intervención del juez Ruz, dejando el hemiciclo boquiabierto y petrificado, donde el ruido de un alfiler retumbaría en los oídos de los asistentes allí concentrados.

España se encuentra paralizada y atónita ante uno de los hechos más importantes de su joven Democracia. Ante una economía en serios apuros, con un futuro algo oscuro y la tasa de paso en cotas históricas, un Zapatero derrumbado, con cara demacrada por el trascurso de su mala gestión, refleja la impotencia y la sorpresa del encarcelamiento de Rubalcaba. Imagen que choca con el brillo de los ojos del diputado popular Gil Lázaro que, sesión tras sesión de control del Gobierno insistiendo en sus  preguntas al Vicepresidente por el “Caso Faisán”, manifiesta que él tenía razón y que su paciencia y perseverancia han dado el mejor fruto posible, y es ver a Rubalcaba entre rejas por su traición a las víctimas del terrorismo, a la democracia y a todos los españoles.”

Este es el sueño que acabo de tener esta noche. Tal cual está narrado ha sucedido dentro de mí cabeza. Dicen que sí cuentas las historias que se producen en tu cabeza cuando duermes no ocurren en la realidad. Cómo no creo en la democracia de este país, y menos en la justicia, escribo estas líneas de imaginación, pero que por unos momentos me he llegado ilusamente a creer estando despierto, ¿o no?

El sábado 8 de enero se vivió en EE UU una masacre sin precedentes. Un joven de 22 años mató a seis personas y dejó heridas a otras catorce, entre ellas, una congresista demócrata, Gabriele Giffords, con un disparo en la cabeza. A la semana siguiente, en Murcia, tres individuos atacan al consejero de Cultura y Turismo de la región murciana, Pedro Alberto Cruz, golpeándole con un puño americano salvajemente en la cara, dejándole graves lesiones, incluso en la noche del sábado al domingo tuvo que ser operado para que no perdiese la visión del ojo izquierdo.

Desde que se conoció los asesinatos norteamericanos, la izquierda de este país no ha dejado de culpar al Tea Party y a la derecha de EE UU. Los medios de comunicación “progres” españoles, como El País, Público, Cadena Ser, El Plural… han señalado desde el primer momento que se conoció la noticia a la tensión y la crispación que se está viviendo en la política americana protagonizada por los movimientos de derechas que se oponen a las medidas y actuaciones de Obama.

Sin embargo, los mismos medios españoles que señalan ciegamente a los supuestos culpables, se echan las manos a la cabeza cuando también se señala a la izquierda española como responsable de la agresión al consejero murciano. Esta es la doble vara de medir. Cuando nos interesa, culpamos a un sector de la política que es contraria a nuestra postura, pero, en cambio, cuando nos puede beneficiar, aunque solo sea para engañarnos más y seguir pensando lo mismo, responsabilizamos a un grupo de personas contrarias ideológicamente a la nuestra, aunque no tenga nada que ver.

Para empezar, Jared Lee Loughner, el asesino de Tucson, todavía no se sabe a qué ideología responde. Nunca se le ha visto merodeando con personas vinculadas al Tea Party, o al partido Republicano, o a cualquier movimiento político. No se le asocia a ninguna religión. Es decir, no sabemos nada de este asesino, salvo que no está muy bien de la cabeza, aunque sabe lo que hace. Entonces, ¿de dónde se saca parte del periodismo que Sarah Palin, por ejemplo, sea responsable de la muerte de éstas seis personas? No lo podemos saber, porque el joven asesino no gritaba nada a favor de nadie cuando mataba, no llevaba ningún emblema y todo hace pensar, que la sinrazón ha sido el causante de esta triste página escrita en la historia de los EE UU.

Pero Murcia es diferente por muchos aspectos. Salvando las distancias con Tucson, y que el resultado no tiene nada que ver, todo hace pensar que la política está detrás de la agresión. Primero, el gobierno murciando lleva tiempo sufriendo un acoso y derribo por parte de una parte de la población ideológicamente diferenciada. No hace mucho tiempo, el vicesecretario del PP fue agredido en un manifestación sindical, aunque levemente porque un fotógrafo le salvo metiéndolo en un local, mientras que la candidata socialista de la región recibía besos y abrazos. Unos días antes de Navidad la casa del presidente de la Región fue cercada por un grupo de personas, donde tiraron huevos, piedras y petardos. El clima en Murcia contra el PP por parte de los sindicatos verticales del régimen socialista y el propio PSOE ha estado detrás de las manifestaciones ilegales contra Valcárcel y su equipo. Todo hace pensar que dichas “manifas” se deben al plan del PP Murciano de recortar a un 50% a los liberados sindicales. Segundo, los tres individuos que agredieron al consejero el sábado pasado lo hicieron a grito de “consejero, consejero, sobrinísimo hijo de puta“. Esto refleja que la paliza a Pedro Alberto Cruz tiene un objetivo, y es que su mujer es sobrina de Valcárcel, es decir, la política. Este consejero es afiliado al PP desde los dieciocho años. Este señor, aunque es acusado de ser consejero por enchufe, es uno de los mayores expertos en arte de la región murciana, doctor y profesor universitario, colaborador habitual en las revistas internacionales más prestigiosas del mundo del arte, ha publicado varios libros y monografías de gran repercusión académica y ha dirigido una de las principales instituciones culturales murcianas. A pesar de todo esto, a los sindicatos y a la izquierda no les vale, y por ello le han utilizado como cabeza de turco, para descargar toda su ira. El problema es que se les ha ido de las manos. Empezaron insultándoles con el apodo de “sobrinísimo”, y han terminado dejándole en el hospital con secuelas en la cara que le duraran toda la vida.

No quiero pensar si hubiera sido al revés. Si un político socialista hubiera sido agredido en un clima de crispación contra su gobierno por parte de la derecha mediante insultos y manifestaciones. Pero como el agredido es uno del PP, la culpa es de la violencia, no de la política. La doble vara de medir de una izquierda cerrada, que otra vez su intención de tensionar, como confesó Zapatero a Gabilondo después de una entrevista y que los micrófonos le pillaron, se ha desbordado, dejando a un político muy preparado para ejercer su cargo, aunque casualidades de la vida y por casarse con la sobrina de otro político hacen pensar que no es así, le han destrozado la cara, literalmente. Ojalá solo sea un caso aislado y que la crispación política que a tantos les beneficia, no desemboque en actos como este, porque las elecciones autonómicas se acercan y todo hace presagiar que el resultado va a castigar duramente a un sector político e ideológico  de España.