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La campaña en Cataluña, con el paso de los días, se está convirtiendo en algo sobrecogedor, esperpéntico, sacando lo peor de los políticos, sus partidos y los pocos seguidores que tiene. Justo antes de escribir y expresar libremente mi opinión, algo que cada vez se está volviendo más difícil en este país, leo que un grupo de fanáticos independentistas han atacado al grito de “Iros a España” una carpa informativa de Ciudadanos en Barcelona, destrozando el lugar y tirando huevos con pintura a los simpatizantes. Zapatero estará orgulloso de que haya tensión, aunque mira donde ha desembocado.

Sin duda, la polémica de estos últimos días es el famoso cara a cara de Mas-Montilla que al final no se ha celebrado. Ya tenemos reproches hasta el domingo. Me parece bien que la Junta Electoral haya prohibido el debate, porque las normas están para cumplirlas. Cuando Montilla lleva cuatro años haciendo lo que le da la gana, vulnerando la Constitución y saltándose las leyes cuando le apetece, ahora se cabrea, porque no puede chapurrear, el pobre no llega a más, con Mas, ya que ve por perdidas las elecciones. El líder de los socialistas catalanes está decepcionado, viendo lamentable el veto al debate. ¿Qué pasa, señor Montilla, qué se siente cuando te prohíben realizar un acto tan democrático como un debate? Pues así se sienten los maestros catalanes que tú, junto con los demás miembros de ese tripartito siniestro que ha destruido Cataluña, has echado de su docencia por no aprobar los exámenes inquisidores que los obligabas a realizar para comprobar que saben hablar en catalán. Y a los médicos. Y a los funcionarios. Y a tanta gente que has despreciado por tú ceguera independentista.

Montilla es patético, pero Sánchez Camacho se esfuerza en igualarle, incluso en superarle. No tiene otra cosa la popular que participar en “El club del chiste”, el programa de Antena 3, contando gracietas sobre Zapatero o los chinos. Bastante tiene los chinos con los ataques de Corea del norte a los surcoreanos para que encima venga Sánchez Camacho a reírse de ellos con chistes, por cierto, malísimos. Lo que tiene que hacer la líder del PPC es explicarnos cómo va a pactar con CIU, en el hipotético caso de que Mas gane las elecciones y no obtenga mayoría absoluta. Que lo explique, porque es prácticamente imposible, negociar y pactar con CIU, cuando saca videos donde se insulta a todos los españoles, llamándonos ladrones. Lo que no se es como se extrañan de que la sociedad catalana no vaya a votar con dicho vídeo que reproduzco a continuación.

Y si eran pocos, también entran en campaña los ex colegas de Zapatero, los titiriteros, dando su apoyo a ICV, firmando el manifiesto “Si yo viviera en Cataluña, votaría a Joan Herrera”. Personalidades como los Bardem, Almodovar o Sabina, es decir, los de siempre, han reflejado en dicho escrito que no pueden perder su identidad de izquierdas. Vaya semana que lleva Zapatero. Entre el “Saharazo”, el ataque de los mercados, y los “cuernos” que le han puesto sus ex palmeros, sus seguidores de la ex ceja, porque ahora, cuando las cosas van tan mal, nadie es de ZP, son todos ex del presidente. Como de costumbre, cuando el barco empieza a hundirse, los primeros que abandonan, las ratas. Lo que me intriga es si Almodobar, por ejemplo, está a favor de la nueva ley de cine, donde se obliga el doblaje en catalán del 50% de las películas, normativa que producirá grandes pérdidas a las salas de cine de Cataluña.

Menos mal que, aunque Montilla parece un cadáver político andante, todavía no ha perdido el sentido del humor, sacando en el último Consejo de Gobierno una medida donde recoge doce requisitos para aumentar el número de categorías de los hoteles. Aunque dicha medida tiene puntos interesantes, como no premiar los metros cuadrados de las habitaciones, el punto que más polémica ha suscitado es la obligación de los hoteles con cuatro o más estrellas ofrecer un desayuno catalán, donde no va a faltar el pa`amb tomàquet o la butifarra de la zona. Mejor reír que no llorar ante estas tomaduras de pelo, aunque en parte estoy de acuerdo. Que mejor manera de empezar el día con una buena rebanada de pan con aceite, tomate y jamón. El problema es que la medida no especifica que pan debe de ser, si integral, normal, de chapata, hogaza, de caña o baguette. Serán las prisas de campaña, pero seguro que inventaran alguna fórmula para sacar un pan, un tipo de aceite, un tomate y un jamón auténtico catalán, diferente del resto.

Acaba de comenzar oficialmente la campaña electoral a las elecciones catalanes y la verdad, los políticos no han defraudado. Esto no quiere decir que hayan estado a la altura, casi nunca suelen estarlo, pero en decir tonterías y demostrar que no dan más de sí, han brillado, cumpliendo las expectativas esperadas.

Lo peor no es lo que se diga y haga hasta el 28 de este mes, sino que la campaña electoral se alargara hasta el 2012, ya que el año que viene tenemos elecciones autonómicas y al siguiente, las elecciones generales, sino se produce un adelanto electoral. Vaya año y medio que nos espera.

No me he resistido en empezar la criba con Puigcercos. Este personaje, aunque su físico se parezca más a un carnicero o un posadero que a la de un político, con todos mis respetos a los carniceros o posaderos, es el presidente de ERC. Claro, como su partido va a ser el gran perdedor, pues tiene que llamar la atención, y que mejor manera que seguir el manual del buen independentista catalán, es decir, ir de víctima. Esto es lo que este borrego ha soltado por su boquita: “Tenemos la Agencia Tributaria instalada en Cataluña. Y mientras tanto, Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios”. Tan pacho que se ha quedado. ¿Qué Madrid es una fiesta fiscal? Que se lo digan a los madrileños, cansados de que Gallardón, en su afán de abrir zanjas y levantar grúas, tiene endeudados a los madrileños, y eso que cada vez sube más los impuestos. Lo que le pasa a Puigcercos es que nunca ha salido de Cataluña. Está tan obsesionado con su “país”, con sus veguerías y su independentismo, que ni siquiera sabe donde esta Andalucía, por eso dice estas idioteces, fruto de sus obsesiones independentistas, que en ocasiones, roza la locura, como demuestra sus declaraciones en contra de los madrileños y los andaluces.

Según las encuestas, el PP obtendría el mismo resultado que en las elecciones pasadas, y eso que, según la agenda del partido, Mariano Rajoy visitará la comunidad hasta en siete ocasiones. Sánchez Camacho, junto con los líderes populares de Galicia y País Vasco, han firmado el antídoto al “pacto del Tinell”, asumiendo el compromiso de luchar por la unidad de España. Me parece bien, pero lo primero que tenía que hacer Feijóo es asegurar que en Galicia se garantice el derecho a estudiar en español, porque no en todos los sitios se puede ejercer dicho derecho constitucional, como en el País Vasco. Y ya puestos, como luchan en su texto “El compromiso de Barcelona” por la unidad de este país, que también exijan a Camps que en la Comunidad Valenciana también se pueda estudiar en los centros públicos en castellano. Luego que hagan todos los pactos y redacten todos los textos que quieran, y que el PP en Cataluña se quite ese velo de prejuicios que Ciudadanos con Albert Rivera ya no tiene.

Pero quién mejor ha estado en este arranque de campaña ha sido nuestro presidente. Como le interesa la tensión, para variar, ha sacado su vena más anticlerical, con unas declaraciones made in Zapatero, “¿Pero qué quiere Rajoy, que hagamos las leyes que quiere el Papa?”, con respecto a las críticas por parte del PP por no haber estado en la misa que ofició el Papa en Santiago de Compostela la semana pasada. Ya sabemos que Zapatero es tan valiente que se mete con el Papa cuando han pasado siete días de su salida de España, o que no es capaz de rezar en su país, pero si en EE UU con Obama. Es tan valiente que todavía los españoles estamos esperando una condena de rechazo hacía Marruecos por los asesinatos que está llevando a cabo en el Sahara. Pero claro, es lo que toca. Da igual que un país no deje entrar a periodistas españoles, o que insulte al jefe de la oposición, o que haya asesinado a un compatriota. Lo que toca es meterse con la Iglesia, pero católica, para que los palmeros del presidente le den la razón. Toca tensionar, manipulando las declaraciones del rival para que la izquierda más rancia de este país acuda a las urnas, porque no solo la campaña electoral está en Cataluña, sino que es a nivel nacional, porque las encuestas dejan en muy mal lugar al PSOE, pero si el gobierno crispa con sus seguidores sumisos, junto con los datos económicos buenos para Zapatero, malos para el resto de los españoles, a finales de 2011, queda un ápice de esperanza para que el inquilino del la Moncloa no cambie, o en su lugar, lo haga uno con menos pelo pero mayor astucia y malicia.