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Zapatero, este personaje que cogió un constipado a principios de octubre y ya no se le ha vuelto a ver, sigue siendo nuestro presidente de gobierno en funciones. Parece mentira, pero es verdad. Le queda poco como tal pero pretende irse de la Moncloa como llegó, lleno de odio y rencor, dividiendo a España en los dos bandos, casi olvidados. Quiere poner la guinda, o mejor dicho, la guindilla llena de picante y mala leche para que, a más de uno, se le indigeste la porción que le vaya a tocar.

Ayer, una supuesta comisión de expertos, salió a la palestra y aconsejó exhumar  y trasladar los restos de Francisco Franco a otro lugar donde la familia elija. Otra vez con Franco en la boca. ¿A qué viene decir ahora de retirar el polvo de un dictador que falleció hace treinta y seis años? Prefiero callarme lo que pienso sobre los sujetos que han tenido la brillante idea de rescatar el dichoso tema para llamar la atención.

No sé que pueden llegar a pensar las personas mayores que, cuando estaban en plena juventud, una terrible guerra les hizo cambiar de golpe, pasando de la chavalería al mundo de los adultos entre el estallido de las bombas y el silbido de las balas. Pero, que mi generación, que rondamos la veintena de edad, año arriba, año abajo, nos enfrasquemos acaloradamente en discutir sobre Franco, la dictadura franquista, la Guerra Civil o la II República, es esperpéntico. Si Valle Inclán volviera del más allá, aparte de irse pitando, retiraría el Callejón del Gato de la obra, “Luces de bohemia”, para ponernos como ejemplo, a nosotros, del esperpento.

Me niego a malgastar un minuto más sobre este tema. Pero antes, quiero advertir a los majaderos que juegan con fuego. Tenemos cinco millones de parados. Más del cuarenta por ciento de los jóvenes no trabajan. El número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza aumenta sin cesar. En España no existe una educación sólida para el futuro de los más pequeños. La justicia funciona de pena. El sistema sanitario y de pensiones están demostrando sus debilidades ante la mala situación económica. También estamos padeciendo una crisis social y de valores severa. Si a todo esto, le sumamos el odio ideológico, que durante un tiempo provocó uno de los peoress momentos de la historia contemporánea de España, todos los problemas citados pueden parecer una broma. No olvidemos que la ideología llevada al extremo provocó el enfrentamiento entre hermanos. La sociedad se volvió oscura, donde la muerte, al igual que en las obras de Delibes, fue la protagonista. Dejémonos de fascistas y rojos, porque la sombra de Franco es alargada.

Quedan unas pocas horas para cerrar la campaña electoral. Rajoy, Rubalcaba, Rosa Díez, Cayo Lara… estarán en estos instantes preparando sus actuaciones para clausurar este periodo político en una gran fiesta, aunque no tengamos que celebrar muchas cosas, salvo el adiós de Zapatero y cuatro cosas más.

Ya se ha pasado el tiempo de las encuestas para dar paso al voto, donde los ciudadanos ejercen su derecho democrático para elegir el futuro de este país. No valen las suposiciones, las creencias o las meditaciones, es la hora de votar. Seguro que en el PSOE no quieren que llegue este momento incierto para ellos, pero no creo que la diferencia entre los dos grandes partidos de España sea tan grande como pronostican los medios de comunicación.

Esta campaña electoral, sin duda, ha sido la más triste y desoladora por varios motivos. Primero, nunca en la historia de la democracia el partido de la oposición parte de una ventaja tan abrumadora como vaticinan las encuestas. Segundo, la situación que estamos padeciendo es de extrema gravedad. Tercero, nunca un presidente del gobierno deja la Moncloa haciendo tanto daño, tanto a este país como a su propio partido. Cuarto, es tan delicado los momentos que estamos viviendo que no toca celebrar nada. Prueba de ello lo reflejan los últimos movimientos de Rajoy, contactando con la futura oposición para llevar lo mejor posible el hipotético gobierno.

Pero en estas elecciones no solo se la juega España, sino también el PSOE. Viendo un reportaje de otras campañas electorales, uno llega a la conclusión de, en que manos ha ido a parar el socialismo. No me extrañaría ni gota que si el PSOE obtiene un resultado desastroso, todo el movimiento “zapateril” se vaya al garete, como Elena Valencia, José Blanco, Bibiana Aido, Leire Pajín… Es difícil ver a tonto idiota junto. Permitirme la expresión, pero no tienen otro nombre. ¿No hay en el PSOE gente más cualificada para estar en primera fila y dejar a esta panda de inútiles en el montón, donde no se les vea mucho? Y luego, salen siempre sonriendo, como si sus actos fueran méritos de sacar pecho. El problema de los socialistas es que han prescindido del elemento intelectual usando a “bobos solemnes” (definición que utilizó Rajoy para Zapatero en la primera legislatura de éste). Pero la limpia en Ferraz es más que probable.

A parte del socialismo, quien se la juega de verdad, es España. Uno de los graves problemas que ha tenido el gobierno de Zapatero a lo largo de su última legislatura es la falta de credibilidad. Tanto que, hasta en su propio partido, lo han escondido. Por eso el cambio es fundamental. Está muy claro que Rajoy no ha salido de la colección literaria de Harry Potter, no posee una barita mágica donde transforme la realidad de inmediato y a su antojo, pero es transcendental que el PP consiga una mayoría absoluta el próximo 20 de noviembre. Y para ello debe de contar con un número de votos elevado.

No es suficiente una mayoría absoluta de los populares. La oposición, independientemente de los escaños, debe de ayudar en lo máximo posible, sin bajarse los pantalones. Para empezar, si la izquierda le importa de verdad este país, debe de facilitar las cosas para constituir lo antes posible, y dentro de la ley, el nuevo gobierno. No debe entorpecer malgastando más el tiempo en un ataque de soberbia, como la de Blanco este medio día.

Otra de los aspectos que deben trabajar gobierno y oposición juntos es en los famosos recortes. Veo lógico que Rubalcaba haya estado toda la campaña electoral advirtiendo de que viene la extrema derecha, quitándonos la sanidad, educación… Estamos en campaña electoral y el partido que sale como claro perdedor debe de arriesgar más para llamar a los suyos. Pero esto dura hasta hoy. A partir de mañana, tanto PP y PSOE, y si quieren, más partidos, mejor, deben de mentalizar a la población que el estado del bienestar se va a ver perjudicado porque no hay dinero. Así de claro y sencillo. A mi padre le han bajado el sueldo por ser maestro y no he salido a la calle. La ciudadanía debe de pedir cuentas al gobierno, pero debemos de razonar y entender que la situación es muy grave, y los recortes son necesarios, si no queremos ir a peor.

Los futuros recortes, veremos cuáles son, deben de ir acompañados de otros gestos hacia la clase política. Es normal que en Barcelona los sanitarios salgan a la calle para protestar por el corte de grifo de dinero público mientras la Generalitat sigue derrochando millones en euros en embajadas catalanas por todo el mundo o en doblar películas en la lengua autónomas. El nuevo gobierno debe de estudiar al máximo donde se puede modificar las cantidades de dinero público y tomar como prioridad lo que más preocupa y más necesitan los españoles.

El PP, con Rajoy a la cabeza, si al final gana el próximo domingo, le espera un duro y gran trabajo por hacer. Podrá tener menos dificultad si la ciudadanía y el resto de los partidos políticos actúan de cara a España, pero las cosas se podrán poner muy cuesta arriba si solo se preocupan en arañar egoístamente un puñado de votos. Por todo esto, ahora solo toca reflexionar un rato, pensar en todo lo que hemos y estamos pasando, para tomar la mejor decisión el 20N. Ahora más que nunca se debe de votar la mejor opción posible porque nuestro futuro está en juego. Es la hora del cambio.

Mientras los españoles estamos digiriendo el empacho de los cuatro clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona. Mientras nos tiramos los trastos a la cabeza por la expulsión a Pepe, la teatralización de Alves, lo bueno que es Messi o las palabras de Mourinho. Mientras los políticos afilan sus armas para dar comienzo a la campaña electoral y sacar lo peor de ellos para arañar unos puñados de votos. Mientras nos agolpamos en vivir acomodadamente, el Tribunal Constitucional da una mala noticia, pero esperada. Bildu, es decir, ETA, llamemos a cada cosa por su nombre, es legalizada por los jueces de dicho tribunal nombrados por el PSOE.

Para muchos, esta noticia le puede resultar insignificante. Pero para las personas con corazón y unos valores asentados en la libertad, el respeto y la igualdad, la “justicia” nos da un fuerte revés. Y más de la forma que se están haciendo las cosas. Mayor Oreja ya lo avisaba hace tiempo y nadie le hacía caso, salvo insultarle y menospreciarle. Un servidor ya escribió hace unos meses en este mismo blog un artículo titulado “SORTU, el señuelo etarra” sobre la intención de la banda terrorista y una hipótesis de futuro que, por desgracia, se ha cumplido tal como pronostiqué.

ETA, la supuesta banda antifranquista, ha conseguido su objetivo. Se podrá presentar a las próximas elecciones autonómicas y municipales. Los pistoleros podrán respirar tranquilos con la ayuda de Zapatero y el dinero público, pagado incluso por sus víctimas, para financiarse sus futuras fechorías. Parte de la iglesia y de empresarios vascos, así como gran parte del PNV, se sentirán orgullosos al ver a ETA gobernar a sus presas cabizbajas y con el miedo, otra vez, metido en el cuerpo.

Este fin de semana Rubalcaba, el hombre que siempre miente porque desconoce la verdad, decía que le parecen “abyectas y antidemocráticas” las críticas del PP al TC. Más abyecto y antidemocrático es apoyar a una banda de asesinos para ganarse el apoyo del PNV en los Presupuestos Generales del año que viene. O la negociación que siguen manteniendo con ETA. A Zapatero, como al gobierno y sus secuaces, les da exactamente igual el dolor de un pueblo herido por la intolerancia de un grupo de sanguinarios. Solo le importa gobernar de la forma que lo está haciendo, el famoso “como sea”. Que tenemos que sacar una subida del IVA, pues contamos con el apoyo de los canarios, aunque ellos no tienen este impuesto. Que tenemos que buscar apoyo parlamentario para llevar a cabo alguna ocurrencia, pues damos dinero a Cataluña para contar con CIU y ERC. Que tenemos que sacar adelante los Presupuestos Generales, pues presionamos a nuestros jueces para permitir que ETA este en las instituciones para asegurarnos el apoyo del PNV. Porque al gobierno le da igual que un preso etarra salga de la cárcel y pida el voto para Bildu, como ocurrió ayer. Su único interés es mantenerse en lo más alto del gobierno, aunque tenga que pisotear la memoria de las víctimas o la dignidad de la ciudadanía española.

Ya no vale la excusa de que en España hay democracia y por eso debemos permitir la legalización de ETA. Este lema barato y simplón cuela una vez. Pero cuando se lleva escuchando la misma cantinela año tras año, como la intención de nuevos partidos abertzales de abandono de la violencia, resulta gracioso y a la vez repugnante que haya gente que se los crea. Ya no vale el arrepentimiento repentino del brazo político de los etarras y su buenismo vespertino. Como dice el rotulillo, “si me mientes una vez la culpa es tuya, pero si me engañas más veces la culpa es mía”. Esto es lo que está ocurriendo ahora mismo. Por eso la culpa es de la justicia que se deja otra vez engañar y camelar por ETA para recibir dinero público, y todo por favorecer los planes del gobierno y del presidente.

ETA, al igual que ocurre en este artículo que se repite una y otra vez, lo mismo pasa en la campaña electoral, menos en una persona, Mariano Rajoy. Zapatero, Felipe González, Pepiño Blanco, Aznar, Aguirre o Rita Barberá se han pronunciado sin tapujos sobre el tema, acribillándose dialécticamente al más estilo barriobajero y con el “tú más” sobre las políticas antiterroristas de ahora y de antaño. Pero Mariano Rajoy sigue sin gastar una milésima de segundo. En parte, está bien que no se deje enfangar y liar por los socialistas, ya que su estilo tranquilo, pausado y aburrido le puede dejar en un mal lugar. Pero no estaría mal que en los mítines, además de mostrar más alegría y pasión ante sus votantes, dijera en cuatro palabras su opinión sobre Bildu, es decir, que no debe  estar ETA en las instituciones, y luego que siga con sus propuestas económicas para frenar el gran lastre de este país, el paro.

Por último, como suelo hacer siempre cuando hablo de ETA, un recuerdo a las víctimas. No me quiero ni imaginar la sensación vivida el jueves en torno a la medianoche cuando se daba a conocer la noticia que todos esperábamos y nadie quería, salvo los interesados por defender el terrorismo. Menos mal que las víctimas están hechas de otra pasta, sin rencor, solo buscando la libertad y la justicia ante aquellos asesinos que un día les arrebataron a algún ser querido. Menos mal que las encuestas son negativas a Zapatero, y con suerte, en menos de un año no le veremos la cara todos los días como nuestro presidente, aunque su propósito de pasar a la historia lo ha conseguido, pero de forma distinta a como hubiera deseado. La lucha antiterrorista de este gobierno socialista se conocerá en los anales de la joven historia de la joven democracia española como “la traición de Zapatero”.

Ni los más cerrados al ambiente socialista esperaban un comité del partido tan calentito. Cuándo muchos todavía se encontraban envueltos entre las sábanas por las durezas de la noche del viernes, Zapatero anunciaba que no se iba a presentar como candidato para las próximas elecciones generales el año que viene. Ya está bien, señor presidente.

“Qué Zapatero se va”. Es la frase más pronunciada y comentada del día. En grandes superficies comerciales, en los bares, en la calle, en cualquier lugar la gente se para a charlar un rato sobre la bomba informativa que el señor José Luís Rodríguez Zapatero soltaba rodeado de los suyos, pidiendo primarias y “voluntad integradora”. Me hubiera gusta ver la cara de Rubalcaba cuando el presidente ha expresado su intención a los varones. Pienso que el gran derrotado no es ZP, sino el Ministro de Interior.

Sigue pasando el día y la frase, “qué Zapatero se va” no  varía un ápice. La resignación de los españoles va cogiendo volumen. Ya no se paran a decir la pena que da su rostro demacrado y su pérdida de peso desde que llegó a la Moncloa. El día va cogiendo temperatura. Con cinco millones de parados. Con una crisis económica, moral y social muy profunda. Con una sociedad dividida entre buenos y malos por la mal llamada ley de memoria histórica, o mejor dicho, ley de la falsificación histórica. Con una pobre imagen internacional de España entre las grandes potencias. Con un fracaso escolar máximo, reflejando un futuro muy oscuro para los españoles. Con un Ministerio de Interior acusado de presunta colaboración con banda armada. Con una subida constante de la luz, la botella del butano y el gas que dificultan la vida de las familias. Y sobre todo, con una táctica de gobernar basada en la tomadura de pelo de toda la ciudadanía, con la mentira como protagonista en temas tan transcendentales como la economía o la lucha antiterrorista. Con todo esto, lo que se pregunta la gente, no es el por qué no se presenta en 2012, sino como es que tiene el cuajo de seguir gobernando cuando no posee ni una pizca de credibilidad, dentro y fuera de España.

El reloj va siguiendo el transcurrir diario de las horas y en internet, radio y televisión sólo se ve en los informativos y programas de comunicación el “qué Zapatero se va”. Ana Pastor, por ejemplo, decía que una de las causas de no presentarse como candidato es por la familia, alegando que han sufrido mucho por la famosa foto de las hijas del presidente con los “Obama”. Me da mucha rabia observar como pagamos una televisión pública con el fin de manipular y lavar la cara al gobierno. Sí Zapatero no va a seguir como presidente por una foto es para irse del país, porque no cabe en ninguna cabeza que un político no siga gobernando una nación por una foto dónde salen su familia y es motivo de burla. Por no hablar de internet, donde las redes sociales están que echan humo. En Twitter, encontramos entre los votantes de izquierdas que son unos auténticos cobardes que no dicen absolutamente nada, hasta los más cerriles y siervos del partido “obrero” que defienden a su líder y dios de la única manera que saben hacer, metiéndose con el PP porque no pueden ensalzar ninguna proeza del gobierno.

“Qué Zapatero se va”, en definitiva, es la frase del día, e incluso del mes, aunque no es que se vaya, sino que no se presenta como candidato. Para los medios de comunicación y las personas que les guste el morbo de la política, llegan momentos muy dulces dónde veremos una lucha encarnizada sí al final se producen las esperadas primarias del PSOE. Y los que no son muy fanes de la política, pero sí les gusta el PP, tienen la mejor opción posible para pedir a su líder, Mariano Rajoy, que se mueva de una vez y se posicione con gallardía. No estoy hablando de que fuerce una moción de censura, pero sí que exponga en el Congreso de los Diputados su alternativa ante el desastre zapateril que nos encontramos. Sí el PP sigue dejando pasar el tiempo y ver como Zapatero se va de verdad porque apura su candidatura, estará traicionando a su electorado, en particular, y al resto de la ciudadanía en general. Que Zapatero no se presente es una de las mejores noticias, pero incompleta hasta que el líder de la derecha no tome partida en el juego político que da su comienzo en estos instantes cuando el presidente de España se dirigía al comité electoral de su partido: “Y esta es la decisión que hoy os traslado y hago pública: No voy a ser candidato en las próximas elecciones generales gracias por vuestro respeto y por vuestro afecto”.

EL GOBIERNO SOCIALISTA HA MENTIDO A TODOS LOS ESPAÑOLES CON ETA

Zapatero, 30-12-2006: “He ordenado suspender todas las iniciativas para desarrollar ese diálogo”. MENTIRA.

Rubalcaba, 2-1-2007: “El proceso está roto, liquidado y acabado”. MENTIRA.

LA VERDAD: el gobierno socialista se reunió con ETA en marzo y mayo de 2007.

El gobierno socialista utilizó las instituciones del Estado para avalar su negociación con ETA:

Los representantes del gobierno socialista aseguraron a ETA que sustituyeron al Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, para facilitar la incidencia en los procesos.

Los representantes del gobierno socialista aseguraron a ETA que la salida de Bono del gobierno y el nombramiento de Rubalcaba como Ministro del Interior se hizo para blindar la negociación con ETA.

El gobierno socialista debe aclarar en qué términos dificultó la acción policial:

En noviembre de 2005, el Gobierno socialista propone a la banda «reducir presencia policial en controles» y «no practicar detenciones», para facilitar el diálogo, según las actas.

En plena tregua de 2006 y antes de la declaración de junio de Zapatero, el Gobierno socialista asegura a ETA que «ha comunicado a Policía Nacional, Guardia Civil, Ertzaintza y Policía Francesa que no hagan detenciones», según las actas.

Rubalcaba habría ocultado delitos de extorsión de ETA para no frustrar la negociación indigna del gobierno, según las actas: “El Ministro tiene un montón de cartas que no ha hecho públicas. Sabiendo que se pide dinero decimos que no consta” (22-6-2006).

Tres meses después del atentado de la T4, el 23 de marzo de 2007, una gran operación contra ETA finalmente no se lleva a cabo porque «podría acarrear una paralización en los contactos».

Rubalcaba, “No hemos bajado la guardia en ningún momento” (junio 2007). MENTIRA

El gobierno socialista mintió sobre la legalización de Batasuna y sus marcas blancas. Según las actas:

“Estamos trabajando y seguiremos haciéndolo para que en septiembre o en octubre Batasuna sea legal”. (22-6-2007).

Se afirma además que los representantes del gobierno socialista ven en ello un interés electoral propio. (22-6-2007)

Se propone a Batasuna que cambien los estatutos para presentarse a las elecciones municipales. (abril de 2007)

Los representantes del gobierno dijeron que “ha hecho lo imposible en el campo de la judicatura. Por ejemplo en el caso de Batasuna”.

“El Gobierno se compromete a admitir iniciativas de la izquierda abertzale pero no con el nombre de Batasuna”.

“Al Gobierno tampoco le gusta la Ley de Partidos pero que ésta respondió a los asesinatos que cometía ETA contra cargos políticos”.

RESULTADO: Batasuna se pudo presentar con la marca ANV en 123 municipios vascos gracias a que el gobierno socialista no quiso impugnar todas las candidaturas.

El gobierno socialista mintió para dar un trato de favor a De Juana por exigencia de ETA.

Entre junio y septiembre de 2006, el Gobierno socialista se comprometió en secreto con ETA a darle libertad condicional. “Primero rehabilitación en un hospital de Madrid manteniendo la situación de libertad en secreto. Luego a Euskal Herria en libertad”.

RESULTADO: en octubre de 2006 De Juana Chaos fue trasladado al hospital 12 de Octubre de Madrid. El 1 de marzo de 2007 el Ministerio del Interior decidió concederle la prisión atenuada, su traslado a un hospital de San Sebastián (País Vasco), y su posterior reclusión en su domicilio particular.

Según las actas de la negociación con ETA, el Gobierno dijo que “Nosotros quitamos al Fiscal porque no quería rebajar la condena de 12 a 4 años”.

RESULTADO: El Tribunal Supremo tuvo que rebajar la condena de Iñaki de Juana Chaos a petición del Fiscal. De Juana es autor de 25 asesinatos.

El gobierno socialista miente sobre su responsabilidad en el chivatazo a ETA:

Los representantes del gobierno reconocieron que dio órdenes de parar la operación contra los etarras del Faisán.

“Cuando escuché las detenciones de Elosua y sus cómplices me irrité y entiendo que vosotros lo estéis”

Miembros del Gobierno se defienden frente a los representantes de la banda diciendo: “por dar el aviso del Faisán hay un alto policía encausado y casi el Jefe de Seguridad del PSOE”.

Los representantes del gobierno reconocen que «las detenciones del Faisán han sido un accidente grave», pero que los responsables del Gobierno «no lo han podido parar».

El gobierno socialista ofreció a ETA vías de financiación alternativas: “si el problema es el dinero siempre se podrá arreglar por medio de una organización internacional”.

Un gobierno que miente a las víctimas del terrorismo, a los cuerpos de seguridad del Estado, a todos los diputados del Congreso y a todos los españoles sólo tiene una salida honrosa: dimitir

Rajoy pidió las actas de las reuniones con ETA en el Debate del Estado de la Nación de Julio de 2007

Después de todo esto, ¿quién puede garantizarnos que el Gobierno no esté mintiendo ahora? Después de tanto engaño, ¿quién puede asegurarnos que no mientan siempre?

El Gobierno tiene fácil desmentir, si puede, el contenido de las actas aportando sus propias actas o las que consten en la institución mediadora.

Esta es el argumentario que el Partido Popular ha emitido desde la calle Génova para dejar bien clarito que clase de gentuza nos está gobernando. Sobra que hoy me enrolle y escriba alguna parrafada.

“Amanece un día oscuro, dónde una densa capa de niebla cubre todos los rincones habidos y por haber que se pueden apreciar a lo largo del horizonte. Realizó los mismos movimientos de una mañana normal, como sí de un ritual se tratase. Me lavo, desayuno, subo al autobús para dirigirme a la universidad y cuando enciendo la radio y suena los típicos pitidos que anuncian las siete, me doy cuenta de que hoy no va a ser un día cualquiera.

Alfredo Pérez Rubalcaba, Vicepresidente Primero del Gobierno, Ministro de Interior y Portavoz del Gobierno, es detenido en su casa de Madrid, cuando todavía el sol no daba acto de presencia, sin cámaras, periodistas o testigos, rozando la clandestinidad y el secretismo absoluto. Sólo un indigente que se encontraba en la zona, al ver la extraña escena de los hechos, no duda ni un instante y avisa a los medios de comunicación. No se sabe cómo, pero dicha persona, aunque siempre en el anonimato, se ha convertido en uno de los protagonistas de la noticia más importante en años para nuestro país. Son las siete y cuarto y las causas de la detención del ministro son todavía una incógnita. Las noticias llegan a cuenta gotas e internet echa humo con historias y conjeturas.

Me encuentro en el atasco habitual de la mañana para entrar en Madrid. Esta vez no me importa tardar horas entre los destellos de las luces rojas que desprenden los frenos de los automóviles. Me da igual todo menos la batería del móvil para seguir escuchando atentamente a un periodista tan emocionado como un servidor por las noticias que le están llegando y nos narra a sus oyentes. Va pasando el tiempo y los acontecimientos cada vez van ganando en volumen e intensidad. “Se acaba de anunciar que el juez Ruz, instructor del “Caso Faisán”, va a comparecer ante la prensa a las 9 de la mañana” grita un Carlos Herrera cada vez agitado.

Llegan los anuncios tan esperados para dar una pequeña pausa de sosiego pero el cuerpo me pide más. Realizó un “zapping” en la radio y doy con la Ser de Francinos. Parece ser que el locutor catalán se encuentra algo más pausado, pero su voz apaciguadora no disimula la trascendencia tan importante de los hechos, la detención de Rubalcaba. Como si de una casualidad se tratase, también llegan los anuncios a la cadena de PRISA y vuelvo a dónde me encontraba antes, a Onda Cero. El programa ha cambiado tanto como la agenda del Ministro de Interior. Ya no hay secciones, sino la opinión de los periodistas que deberían de empezar la tertulia una hora después. Se suceden las llamadas telefónicas con personas especialidades sobre política, justicia o del propio “Caso Faisán”.

Ha pasado hora y media del “bombazo informativo” y las redes sociales están al rojo vivo. En twitter Pedro J. Ramírez ya tiene su paranoia montada. La detención de Rubalcaba se debe a la noticia que publicaba “El Mundo” ayer de las actas de la banda de ETA sobre el diálogo con el gobierno en el mal llamado proceso de paz entre julio de 2005 y mayo de 2007, dónde se refleja que el “Caso Faisán” es una decisión tomada en los despachos, y no por tres simples miembros de la fuerzas de seguridad del Estado, con todos mis respetos ante ellos. Más patético resulta ver la web del diario “Público”, atacando a la derecha y al PP sin saber todavía las causas de la detención.

Por fin llega las nueve de la mañana y el juez Ruz se encuentra en el Congreso de los Diputados para explicar las causas de la detención Rubalcaba. Es la primera vez que un juez acude a la tribuna dónde se representa a todos los españoles para esclarecer los hechos. Ruz, tranquilo pero contundente, soluciona a todo el mundo con sus palabras que Rubalcaba es el autor intelectual y quién da las órdenes del chivatazo a ETA, o mejor dicho, a Elosúa  para no estropear la negociación del Gobierno con la banda criminal, aunque ésta se tuerce a los pocos días y se detiene a los que unos días antes se les avisaba del peligro que corrían por una operación de los cuerpos de seguridad del Estado. “En definitiva, Alfredo Pérez Rubalcaba es detenido y pasado a prisión provisional por colaboración con banda armada.” Así termina la intervención del juez Ruz, dejando el hemiciclo boquiabierto y petrificado, donde el ruido de un alfiler retumbaría en los oídos de los asistentes allí concentrados.

España se encuentra paralizada y atónita ante uno de los hechos más importantes de su joven Democracia. Ante una economía en serios apuros, con un futuro algo oscuro y la tasa de paso en cotas históricas, un Zapatero derrumbado, con cara demacrada por el trascurso de su mala gestión, refleja la impotencia y la sorpresa del encarcelamiento de Rubalcaba. Imagen que choca con el brillo de los ojos del diputado popular Gil Lázaro que, sesión tras sesión de control del Gobierno insistiendo en sus  preguntas al Vicepresidente por el “Caso Faisán”, manifiesta que él tenía razón y que su paciencia y perseverancia han dado el mejor fruto posible, y es ver a Rubalcaba entre rejas por su traición a las víctimas del terrorismo, a la democracia y a todos los españoles.”

Este es el sueño que acabo de tener esta noche. Tal cual está narrado ha sucedido dentro de mí cabeza. Dicen que sí cuentas las historias que se producen en tu cabeza cuando duermes no ocurren en la realidad. Cómo no creo en la democracia de este país, y menos en la justicia, escribo estas líneas de imaginación, pero que por unos momentos me he llegado ilusamente a creer estando despierto, ¿o no?

Así podríamos decirles a los señores mandatarios de occidente por declarar la guerra a Gadafi. Sí, porque las cosas se deben llamar por su nombre, y no irse por las ramas en temas tan importantes con la utilización de sinónimos como operación o intervención, vamos, que ya estamos otra vez con jueguecitos semánticos como en el inicio de la crisis económica, allá a finales de 2007 y principios del año siguiente, justo en plena campaña electoral.

Cuando la guerra de Irak,  ya han pasado ocho años, era todavía muy joven pero nunca me dio por oponerme al apoyo de Aznar a Bush y Blair. Es más, en temas internacionales, creo que España se vio beneficiada en este asunto. Mucha gente pobló las calles llamando “asesinos” a los del PP, entre ellos Zapatero con sus ex amigos de la ceja con pancarta en mano y chapa de “No a la guerra”. Los Bardem, Miguel Ríos, Almodóvar, Ana Belén y Víctor Manuel, Tina Sainz… todos juntos abarrotando las grandes avenidas de Madrid en un clima festivo y pacifista para gritar a los cuatro vientos lo malo que era la derecha española por apoyar una guerra. Pero ahora los tiempos han cambiado. Zapatero se alía Obama y Sarkozy para bombardear en Libia los bastiones de su dictador y los mismos que hace años se oponían ahora callan como auténticos bellacos, como si el tiempo les hubiera transformado la forma de pensar y actuar de una manera radical.

Las comparaciones son odiosas. Que si España no es Grecia. Que si Libia no es Irak. Aunque haya diferencias, la idea transcendental de la posición de los aliados es la misma en Libia que en Irak, es decir, intervenir por la vía de las armas un país para frenar los excesos de un régimen dictatorial y traer nuestro sistema, la democracia. Esto es lo que hicimos en Irak, lo que cambian son los pretextos. Antes invadimos el país por las armas de destrucción masivas, que eran los gases y el armamento químico que Sadam Husein tenía porque EE UU se lo vendió en los años 90 cuando la primera guerra y la invasión de Kuwait y en Libia se pone a Gadafi y la masacre a su pueblo.  A esta idea transcendental hay que sumarle, como no puede ser de otra manera, los intereses económicos. No nos podemos engañar nosotros mismos con un arrebato de buenismo caritativo cuando Gadafi lleva masacrando a su pueblo cuarenta años. Lo que pasa es que a occidente le ha venido bien un dictador como éste, porque Libia es un país estratégico en petróleo y gas, y si algo tienen los personajes sanguinarios como Gadafi es la estabilidad, algo que nos viene de perlas, aunque los más damnificados sea la población de estos países.

Podría escribir líneas y líneas sobre las diferencias y las semejanzas entre Irak y Libia, pero creo sinceramente que no debemos perder el tiempo en un asunto tan politizado y mezquino. El PSOE ahora apoya una guerra contra un asesino, poniendo a disposición nuestras fuerzas armadas. Ahora lo que debemos de exigir es que en el Congreso, donde ayer todas las fuerzas excepto dos se aliaron con el gobierno, es exigir saber los asuntos que conlleva esta postura. ¿Qué vamos hacer en Libia?  Vamos a imponer una democracia, a reconstruir el país o a que enviamos a los soldados. Esto es lo primero. Es una tontería gastar bombas a diestro y siniestro sí luego Gadafi y sus secuaces van a quedar impunes ante las fechorías que ha cometido. No queremos volver a ser el hazme reír con intervenciones militares a otros países que luego terminan de manera ridícula. Se necesita una fuerza que lidere la operación, y Obama no está por la labor de que EE UU se convierta en dicha fuerza. ¿Cuánto se prevé que va a durar? Rajoy advertía ayer de que el conflicto se puede enquistar y prolongarse más de la cuenta. La duración era uno de los problemas más serios que veían los opositores al dictador cuando comenzaron su revolución. ¿Cuánto dinero se va a invertir? Con los tiempos que corren y la grave crisis que estamos padeciendo, aunque haya países que lo estén pasando peor que nosotros, el gobierno debe de ser responsable y gastar lo menos posible en esta operación. Alemania, por ejemplo, no interviene en Libia, y está creando empleo y creciendo económicamente.

Estas tres preguntas, entre otras muchas más, son las que ayer eche de menos en el Congreso cuando se debatía la guerra de Libia. El PP porque, en cierta medida, es preso de su pasado por Irak, y los demás grupos más preocupados por la posible recompensa del gobierno por su votación a favor, no se discutió el meollo de la cuestión. Solo un Llamazares fiel a sus ideas “pacifistas”, cuando salen estos temas siempre se olvida de Cuba, por ejemplo, espetó a Zapatero, “quién le ha visto y quién le ve”, obviando que el síndrome de la Moncloa ha inundado a nuestro presidente como antes lo hizo con Suárez, González y Aznar.