Posts etiquetados ‘Libertad’

Aunque esta andadura la comenzamos, o mejor dicho, la inició mi compañero Mezcua a finales de octubre y, exactamente no llevamos trescientos sesenta y cinco días con este blog, fue en octubre y por ello quiero rendir cuentas de la mejor manera que puedo, escribiendo.

Como decía anteriormente, el blog Palestra Digital lo creó mi compañero y amigo Unai Mezcua. Desde ese día hemos expresado nuestras ideas y compartido inquietudes en libertad. Artículos deportivos, políticos, literarios, curiosos o más fogosos, como el único “copiado” de David Montes han sido publicados a lo largo de este tiempo con la única intención de intercambiar posturas y aprender a expresarnos, como estudiantes de periodismo que somos.

Mozo Cobo, madridista hasta la médula, es nuestro compañero que, sin hacer mucho ruido, va tirando de este blog. Sus entradas de fútbol son semanales con unas reflexiones muy buenas y demostrando que en el deporte rey por excelencia entiende más de lo que parece, o de lo que yo podría llegar a saber nunca.

Pero lo más importante de todo esto es escribir en libertad. De no depender de nadie salvo de nosotros mismos. Que Adrián le apetece hablar del nuevo disco de Melendi, pues lo hace y punto. Es aquí donde se demuestra el poder de internet, y sobre todo, la importancia que tiene para un aspirante a periodista poder emplear y ampliar sus conocimientos sin ser cuartado o presionado. Para algunos esto les parecerá una chorrada. Pero creerme que no hay cosa más bonita que poder expresarse libremente, con todas sus virtudes e inconvenientes. Muchas veces no somos conscientes de que no hace mucho en España no se podía hablar de ciertos temas con libertad porque había un régimen dictatorial. O que en algunas zonas de este país el nacionalismo vasco no permita la libertad de expresión en estos momentos.  

Por todas aquellas personas que, por desgracia, no han podido o no pueden expresarse en libertad, nosotros vamos a seguir aprovechando esta oportunidad que la historia nos brinda y seguiremos con este blog aprendiendo y comunicándonos de manera sencilla, libre y directa.

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Todos los domingos por la noche, sobre las once, más o menos, emiten en uno de los canales de TVE, para ser exactos en el Clan, episodios antiguos de la famosa serie española “Cuéntame cómo pasó”. No suelo ver la televisión, pero los domingos me da una pereza enorme ponerme a leer, asique después de ver “Aída” en Telecinco, que por cierto, cada vez tienen menos gracia y fluidez en las bromas, me suelo tragar un par de capítulos de los Alcántara.

Ayer la famosa familia televisiva de los años 70 sufría con Inés, la hija rebelde. La chica no tuvo otra idea que irse a vivir a Ibiza con su novio inglés. Por aquella época la isla estaba cubierta de hippies, pero de los de verdad. Habitaban en comunas, trabajaban pidiendo o vendiendo en mercadillos materiales naturales trabajados por sus propias manos, además de marihuana y utensilios para su consumo. Todo esto, en aquella época, para una familia normal, donde el padre era el cabeza de familia, la madre ama de casa y la abuela visitaba todos los días la parroquia del barrio para rezar y escuchar misa, era un fuerte golpe ver a uno de sus seres queridos escogiera este tipo de vida.

Ahora todo es más normal. La transcurrir de las personas está sometida en unos parámetros más marcados que hace cuarenta años. Ya no quedan hippies como los de antes. Sólo conozco a una familia que intentan imitar este movimiento internacional donde se defiende la vida natural, un retroceso a la evolución para vivir en la edad de las cavernas, rechazando cualquier adelanto. Bueno, pues a los que conocía, además de ser vegetarianos y poseer un horno para hacerse su propio pan, pero luego guardaban los alimentos en frigoríficos, a lo único que se dedicaban era a cetrería y a gastarse el poco dinero que ganaban en organizar fiestas en una finca adentrada en el campo. Estas fiestas eran muy peculiares. Se basaban en ponerse de droga hasta arriba y acabar en unas orgías qué más quisiera el tío de la mansión Playboys estar allí, y todo en nombre de la madre naturaleza. Lo peor de todo es que invitaban a jovencitos para disfrutar de los manjares del movimiento hippies, incluso rozando el delito con la edad solo para que disfrutasen. La cuestión es quien disfrutaba, sí los adolescentes elegidos o los adultos que se encargan de la fiesta a costa de la chavalería.

El problema no son los hippies, sino quien se aprovecha de este añorado movimiento para su beneficio. Por desgracia, hasta este movimiento ha sufrido una metamorfosis, quedando, cada vez, menos personas que se adhieran a esta singular forma de vida. Algunos señalan, como no, al capitalismo. Otros, pero son los menos, culpan al ser humano, asentado en la comodidad de los adelantos. Menos mal que todavía los hippies tienen algún festival para celebrar la vida, el amor y la naturaleza. Lástima, que estas ideas, en el fondo, estén pasadas de moda y reemplazadas por otras más modernas, utilizándose solo el movimiento hippie para carnavales o campañas publicitarias para el consumo, es decir, para todo lo contrario de lo que defendían.

Hace unos días un grupo de borregos, los cito como borregos para no escribir algo peor, que cada uno les nombre como le venga en gana, asalto la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid.

Un pequeño rebaño de unos setenta borregos entró a dicha capilla de la Facultad de Psicología, interrumpieron el rezo de algunos alumnos que se encontraban en la sala y comenzaron a leer una larga lista de insultos hacia los sacerdotes y la Iglesia Católica. El capellán que se encontraba en el lugar intento frenar el acoso que estaban sufriendo, pero lo único que consiguió fue que la turba se alterase más, llegando incluso a zarandear al pobre hombre. No contentos con el numerito que estaban protagonizando, unas cuantas chicas se desnudaron en el altar haciendo alarde de su tendencia homosexual, levantado los vítores de los borreguitos que les acompañaban. Días antes las paredes de la facultad presentaban pintadas contra la Iglesia Católica.

A mí me surgen varias preguntas ante este caso ¿Esta panda de borregos incivilizados hubieran entrado en una mezquita justo a la hora de la oración del mediodía, insultando a la religión musulmana, ofendiendo al imán de turno o desnudándose ante la mirada atónita de los creyentes? ¿Son acaso esta gentuza representantes de la juventud que estudia en la universidad? ¿Esta es la forma que los cachorros de la izquierda más radical y violenta defienden la libertad? ¿Hasta qué punto tenemos que aguantar creyentes, y no creyentes, los peligrosos ataques como el descrito, como la pasividad de la autoridad, así como de Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid?

Es bochornoso ver como en la Universidad, el sitio del saber, donde se está formando el futuro de este país, se convierte en todo lo contrario, donde los propios estudiantes atacan, cercan, señalan y marginan a personas por el simple hecho de no pensar como ellos. Yo mismo, por llevar puesto una simple pulsera con los colores de la bandera nacional, me han rechazado, incluso amenazado en una manifestación anti-Bolonia. Es verdad que mi caso particular nada tiene que ver con el de la gente que se encontraba en la capilla rezando cuando sus propios compañeros se liaron a insultos e impidiendo la libertad de culto. No es la primera vez, ya ha ocurrido en Barcelona, donde los universitarios cristianos que querían rezar en la capilla tenían que ser escoltados, como si estuviésemos en la Alemania Nazi o en la Rusia e Stalin.

No tengo más que decir ante este aspecto lamentable. Los hechos se describen por si solos. Me avergüenza que los universitarios lleven a cabo estas violentas actuaciones. Por desgracia, no corren buenos tiempos para la universidad, y menos para la libertad. Ojala fuese una anécdota, una noticia aislada, pero me temo que estos grupos de borregos movidos por el odio y por unas supuestas ideas, supuestas porque me niego a pensar que la izquierda en este país solo se mueva para insultar a católicos con la que está cayendo, sigan a más en estos tiempos de crisis económica y social que estamos padeciendo.

Como todos sabemos ya, ETA pretende presentarse a las elecciones municipales mediante un partido para poder recibir dinero del Estado con el objetivo de financiarse los asesinatos que lleva a cabo. Ni más, ni menos. Y para ello utiliza el nombre de SORTU, que significa nacer en vasco.

Aunque a la inmensa mayoría de la población esta gentuza no nos engaña, parece ser que a algunos miembros del gobierno y del socialismo vasco quieren volverse a poner la venda en los ojos y aceptar un partido etarra. No entiendo muy bien porque un sector de la izquierda en este país le gusta coquetear con los asesinos de ETA, pero por tristeza no cambian de postura. Ahora toca el turno de SORTU, un partido comandado por históricos de la izquierda abertzale, que hasta hace cuatro días defendía el derramamiento de sangre y que, de repente, se arrepienten de la violencia, incluso de la etarra.

En esta semana un informe de la Policía y la Guardia Civil refleja la obviedad de que SORTU es el brazo político de ETA. Hombre claro, como que son los etarras quien encabezan las listas de dicho partido. Pero de repente, son varios los medios, periodistas y políticos los que se han parado a pensar que interés tienen los abertzales en presentar un partido aún sabiendo que podrá ser legalizado. ¿No será SORTU el señuelo etarra? ¿No se pondrá la justicia y los cuerpos de seguridad del Estado en investigar en profundidad a este partido político mientras que los etarras puedan intentarse colar con otras siglas en las urnas?  

Si algo caracteriza a Batasuna es la inteligencia. No son cuatro niñatos que los fines de semana prenden fuego a dos cabinas de teléfono y rompen cuatro papeleras, como se piensan algunos, sino que son abogados, empresarios y demás personas con una cultura y educación. Lo malo es que su capacidad intelectual lo vuelcan en lograr la autodeterminación del País Vasco mediante el camino de la pistola, la amenaza y la coacción. Por ello les interesa ingresar el máximo dinero posible, y que mejor manera que colarse en los ayuntamientos y engrosar sus bolsillos con dinero de todos los españoles.

Ahora la Fiscalía tiene que estar más atenta que nunca, pues posiblemente se centren en SORTU mientras que tengan un segundo plan y lograr sus pretensiones. Aunque algunos piensen que legalizando a estos partidos se está recortando la libertad, la justicia española tiene que ser rotunda con las personas y asociaciones que durante años han apoyado el tiro en la nuca y la bomba lapa. Una democracia no se puede permitir que los mismos causantes de centenares de entierros puedan ahora presentarse a unas elecciones y gobernar un municipio. Si Batasuna se vuele a colar en las elecciones, como lo hizo hace cuatro años con ANV, se está demostrando que en España no funciona la justicia. o el gobierno ha negociado con ETA.

Por todo esto, y por la memoria de los 857 asesinados a manos de ETA, debemos exigir a la justicia y al gobierno español y vasco que hagan todo lo posible y dentro del marco de la ley para que los batasunos, es decir, los etarras no se puedan presentar a las próximas elecciones autonómicas, ni con el nombre de SORTU, ANV o con ninguna otra sigla, por mucho arrepentimiento que demuestren, porque entonces estaremos dando un paso atrás hacía la lucha antiterrorista y hacía la libertad en España.

Hoy, aunque no lo parezca, es un día especial. Se cumplen 35 años del nombramiento de Don Juan Carlos I como Rey de España. Estos años de reinado han sido los más prósperos y seguros de la historia moderna de este país. Por ello, el 22 de noviembre es un día clave, a pesar de que estemos en estos momentos embarcados en las elecciones catalanas, la intervención a Irlanda o esperando impacientemente al partido del año.

“Hoy comienza una nueva etapa de la historia de España”. Así comenzaba el Rey su discurso en el Congreso de los Diputados en su investidura, afirmando que el sería el Rey de todos los españoles. Nuestro país estaba sumergido entre la tristeza de los seguidores del régimen franquista y la alegría de sus contarios, estando por medio el temor al no saber qué pasará en un futuro. Pero Don Juan Carlos, con la participación de todos, comenzaban a protagonizar una de las etapas más bonitas y fructíferas, la Transición.

España, por primera vez en mucho tiempo, dejaba a un lado las armas y las luchas ideológicas. Se veían fotos históricas, como la de Santiago Carrillo en el Congreso de los Diputados. Se reconciliaban las dos Españas y todos remaban hacía una misma dirección, el futuro de los españoles. Era otra época, donde el dolor estaba presente, pero se supo perdonar, algo de lo que ahora se añora.

El Rey es, sin ninguna duda, el mejor diplomático que podemos tener. Participó en el ingreso de España a la OTAN en 1982, en la adhesión a la Comunidad Europea en 1986, en la entrada al Euro… Y sobretodo, se ganó muchos adeptos cuando paró los pies a Tejero y compañía el 23F. Le hemos visto llorar cuando enterró al Conde de Barcelona, reír y feliz rodeado de sus nietos, sobrecogerse en el funeral por las víctimas del 11M, enfadarse y defender su país ante los insultos de Hugo Chávez con el famoso “¿por qué no te callas?”, decir su tradicional discurso navideño en Nochebuena en TVE, envejecer y sufrir achaques de su edad como su último ingreso hospitalario y operación.

Estos 35 años, quitando el lastre de ETA y la crisis económica y social que estamos padeciendo, son de un balance positivo. Ha crecido la esperanza de vida seis años, nos hemos elevado siete centímetros de estatura y ya no tenemos que meternos toda la familia en un mismo coche si queremos viajar. La población española ha pasado de 36 millones a 46 millones de habitantes, siendo un referente en la emigración dado a nuestro crecimiento. En dos siglos, habíamos vivido cuatro guerras civiles, cinco magnicidios, numerosos atentados y gobiernos inestables.

Por todo esto, debemos recapacitar y pensar en que estamos construyendo nuestro país. No digo que  los logros de estos 35 años sean gracias al Rey, porque si que ha contribuido en gran medida a la estabilidad de España. La Transición se hizo bien, pero en algo estamos fallando para que volvamos a anteponer las ideologías a las personas. Para que nos echemos en cara los muertos de ambos bandos de la Guerra Civil. Para que seamos uno de los países que más ha bajado en nivel educativo en los últimos años. Para que Europa nos mire con recelo porque seamos el amigo pobre que entorpece el crecimiento general, con una de las tasas de paro más altas del viejo continente. Ahora, aprovechando el aniversario del Reinado de Juan Carlos I, que tantos logros y buenas cosas nos ha traído, debemos reflexionar y decidir el futuro que queremos para el día de mañana, para que la paz, la libertad, la prosperidad y la estabilidad sean los pilares fundamentales de este país, España.