Posts etiquetados ‘violencia’

Hace unos días un grupo de borregos, los cito como borregos para no escribir algo peor, que cada uno les nombre como le venga en gana, asalto la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid.

Un pequeño rebaño de unos setenta borregos entró a dicha capilla de la Facultad de Psicología, interrumpieron el rezo de algunos alumnos que se encontraban en la sala y comenzaron a leer una larga lista de insultos hacia los sacerdotes y la Iglesia Católica. El capellán que se encontraba en el lugar intento frenar el acoso que estaban sufriendo, pero lo único que consiguió fue que la turba se alterase más, llegando incluso a zarandear al pobre hombre. No contentos con el numerito que estaban protagonizando, unas cuantas chicas se desnudaron en el altar haciendo alarde de su tendencia homosexual, levantado los vítores de los borreguitos que les acompañaban. Días antes las paredes de la facultad presentaban pintadas contra la Iglesia Católica.

A mí me surgen varias preguntas ante este caso ¿Esta panda de borregos incivilizados hubieran entrado en una mezquita justo a la hora de la oración del mediodía, insultando a la religión musulmana, ofendiendo al imán de turno o desnudándose ante la mirada atónita de los creyentes? ¿Son acaso esta gentuza representantes de la juventud que estudia en la universidad? ¿Esta es la forma que los cachorros de la izquierda más radical y violenta defienden la libertad? ¿Hasta qué punto tenemos que aguantar creyentes, y no creyentes, los peligrosos ataques como el descrito, como la pasividad de la autoridad, así como de Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid?

Es bochornoso ver como en la Universidad, el sitio del saber, donde se está formando el futuro de este país, se convierte en todo lo contrario, donde los propios estudiantes atacan, cercan, señalan y marginan a personas por el simple hecho de no pensar como ellos. Yo mismo, por llevar puesto una simple pulsera con los colores de la bandera nacional, me han rechazado, incluso amenazado en una manifestación anti-Bolonia. Es verdad que mi caso particular nada tiene que ver con el de la gente que se encontraba en la capilla rezando cuando sus propios compañeros se liaron a insultos e impidiendo la libertad de culto. No es la primera vez, ya ha ocurrido en Barcelona, donde los universitarios cristianos que querían rezar en la capilla tenían que ser escoltados, como si estuviésemos en la Alemania Nazi o en la Rusia e Stalin.

No tengo más que decir ante este aspecto lamentable. Los hechos se describen por si solos. Me avergüenza que los universitarios lleven a cabo estas violentas actuaciones. Por desgracia, no corren buenos tiempos para la universidad, y menos para la libertad. Ojala fuese una anécdota, una noticia aislada, pero me temo que estos grupos de borregos movidos por el odio y por unas supuestas ideas, supuestas porque me niego a pensar que la izquierda en este país solo se mueva para insultar a católicos con la que está cayendo, sigan a más en estos tiempos de crisis económica y social que estamos padeciendo.

Anuncios

El sábado 8 de enero se vivió en EE UU una masacre sin precedentes. Un joven de 22 años mató a seis personas y dejó heridas a otras catorce, entre ellas, una congresista demócrata, Gabriele Giffords, con un disparo en la cabeza. A la semana siguiente, en Murcia, tres individuos atacan al consejero de Cultura y Turismo de la región murciana, Pedro Alberto Cruz, golpeándole con un puño americano salvajemente en la cara, dejándole graves lesiones, incluso en la noche del sábado al domingo tuvo que ser operado para que no perdiese la visión del ojo izquierdo.

Desde que se conoció los asesinatos norteamericanos, la izquierda de este país no ha dejado de culpar al Tea Party y a la derecha de EE UU. Los medios de comunicación “progres” españoles, como El País, Público, Cadena Ser, El Plural… han señalado desde el primer momento que se conoció la noticia a la tensión y la crispación que se está viviendo en la política americana protagonizada por los movimientos de derechas que se oponen a las medidas y actuaciones de Obama.

Sin embargo, los mismos medios españoles que señalan ciegamente a los supuestos culpables, se echan las manos a la cabeza cuando también se señala a la izquierda española como responsable de la agresión al consejero murciano. Esta es la doble vara de medir. Cuando nos interesa, culpamos a un sector de la política que es contraria a nuestra postura, pero, en cambio, cuando nos puede beneficiar, aunque solo sea para engañarnos más y seguir pensando lo mismo, responsabilizamos a un grupo de personas contrarias ideológicamente a la nuestra, aunque no tenga nada que ver.

Para empezar, Jared Lee Loughner, el asesino de Tucson, todavía no se sabe a qué ideología responde. Nunca se le ha visto merodeando con personas vinculadas al Tea Party, o al partido Republicano, o a cualquier movimiento político. No se le asocia a ninguna religión. Es decir, no sabemos nada de este asesino, salvo que no está muy bien de la cabeza, aunque sabe lo que hace. Entonces, ¿de dónde se saca parte del periodismo que Sarah Palin, por ejemplo, sea responsable de la muerte de éstas seis personas? No lo podemos saber, porque el joven asesino no gritaba nada a favor de nadie cuando mataba, no llevaba ningún emblema y todo hace pensar, que la sinrazón ha sido el causante de esta triste página escrita en la historia de los EE UU.

Pero Murcia es diferente por muchos aspectos. Salvando las distancias con Tucson, y que el resultado no tiene nada que ver, todo hace pensar que la política está detrás de la agresión. Primero, el gobierno murciando lleva tiempo sufriendo un acoso y derribo por parte de una parte de la población ideológicamente diferenciada. No hace mucho tiempo, el vicesecretario del PP fue agredido en un manifestación sindical, aunque levemente porque un fotógrafo le salvo metiéndolo en un local, mientras que la candidata socialista de la región recibía besos y abrazos. Unos días antes de Navidad la casa del presidente de la Región fue cercada por un grupo de personas, donde tiraron huevos, piedras y petardos. El clima en Murcia contra el PP por parte de los sindicatos verticales del régimen socialista y el propio PSOE ha estado detrás de las manifestaciones ilegales contra Valcárcel y su equipo. Todo hace pensar que dichas “manifas” se deben al plan del PP Murciano de recortar a un 50% a los liberados sindicales. Segundo, los tres individuos que agredieron al consejero el sábado pasado lo hicieron a grito de “consejero, consejero, sobrinísimo hijo de puta“. Esto refleja que la paliza a Pedro Alberto Cruz tiene un objetivo, y es que su mujer es sobrina de Valcárcel, es decir, la política. Este consejero es afiliado al PP desde los dieciocho años. Este señor, aunque es acusado de ser consejero por enchufe, es uno de los mayores expertos en arte de la región murciana, doctor y profesor universitario, colaborador habitual en las revistas internacionales más prestigiosas del mundo del arte, ha publicado varios libros y monografías de gran repercusión académica y ha dirigido una de las principales instituciones culturales murcianas. A pesar de todo esto, a los sindicatos y a la izquierda no les vale, y por ello le han utilizado como cabeza de turco, para descargar toda su ira. El problema es que se les ha ido de las manos. Empezaron insultándoles con el apodo de “sobrinísimo”, y han terminado dejándole en el hospital con secuelas en la cara que le duraran toda la vida.

No quiero pensar si hubiera sido al revés. Si un político socialista hubiera sido agredido en un clima de crispación contra su gobierno por parte de la derecha mediante insultos y manifestaciones. Pero como el agredido es uno del PP, la culpa es de la violencia, no de la política. La doble vara de medir de una izquierda cerrada, que otra vez su intención de tensionar, como confesó Zapatero a Gabilondo después de una entrevista y que los micrófonos le pillaron, se ha desbordado, dejando a un político muy preparado para ejercer su cargo, aunque casualidades de la vida y por casarse con la sobrina de otro político hacen pensar que no es así, le han destrozado la cara, literalmente. Ojalá solo sea un caso aislado y que la crispación política que a tantos les beneficia, no desemboque en actos como este, porque las elecciones autonómicas se acercan y todo hace presagiar que el resultado va a castigar duramente a un sector político e ideológico  de España.